No escribía desde un escritorio. Viajaba para entender el mundo y luego convertirlo en literatura. Ese es el espíritu que hoy vuelve a poner en vitrina al Nobel peruano Mario Vargas Llosa, protagonista de una innovadora exposición inmersiva presentada en Argentina.
La Biblioteca Nacional del Perú inauguró “El viaje de Vargas Llosa. Cómo el mundo se vuelve literatura” en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, uno de los encuentros culturales más importantes de la región, donde el Perú participa como país invitado de honor.
Lejos de ser una muestra tradicional, esta experiencia sumerge al visitante en los escenarios que marcaron la vida del escritor: desde el Perú profundo hasta Europa, pasando por la Amazonía y diversas ciudades latinoamericanas que recorrió con libreta en mano. Todo a través de proyecciones, fotografías, sonido y material audiovisual.
La exposición se presenta en el stand de la BNP, dentro del Pabellón Perú, y podrá visitarse hasta el 11 de mayo, fecha de cierre de la feria.
La propuesta no busca contar su vida como una línea de tiempo, sino mostrar una idea clara: que cada viaje de Vargas Llosa —físico, emocional o intelectual— terminó convirtiéndose en literatura.
Los archivos exhibidos provienen de fuentes clave como su familia, la Cátedra Vargas Llosa y la revista Caretas, que lo acompañó durante décadas con reportajes y fotografías.
Para el jefe institucional de la BNP, Juan Yangali Quintanilla, esta muestra representa un paso importante para posicionar la cultura peruana en el mundo: “Permite internacionalizar nuestra biblioteca y mantener vigente el legado de Vargas Llosa en un escenario global”.
La inauguración contó además con la presencia del embajador del Perú en Argentina y diversas autoridades culturales.
La curaduría estuvo a cargo de Pepe Corzo, David Flores Hora y Ricardo Sumalavia, quienes apostaron por una propuesta contemporánea que se aleja del homenaje tradicional y apuesta por la curiosidad, el mismo motor que movió al escritor durante toda su vida.
Porque si algo deja claro esta muestra es que, en el caso de Vargas Llosa, primero fue vivir intensamente… y después escribirlo todo.
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