Roberto Sánchez, el candidato presidencial de Juntos por el Perú, ha sido acusado de traidor por su excompañero político Yehude Simon. “Es un tipo muy peligroso para la política, peligroso para el Perú. Carece de moral y de ética. Se portó muy mal, mordió la mano de quien le dio de comer. Le dimos el cargo más alto, lo defendimos todo el tiempo que pudimos y a la primera vendió su alma al diablo”, dijo hace unos días en una entrevista el exgobernador de Lambayeque.
Simon acusa a Sánchez de haberle abierto las puertas de su partido, pero al final lo desembarcó y se quedó con su organización política. “Roberto Sánchez se robó el partido, manipuló y traicionó a Verónika Mendoza y a todo el mundo, definitivamente”, agregó.
El viernes, en una entrevista a El Comercio y en Semana Santa, fue más explícito en reiterar esa deslealtad: “Roberto Sánchez no llega al nivel de Judas, porque Judas se arrepintió”.
A Simon no le falta razón. Sánchez, quien es un izquierdista radical que pretende quebrantar la democracia, tiene un rosario de traiciones. Veamos. El candidato de Juntos por el Perú cuenta en las actuales elecciones con el apoyo público del expresidente Pedro Castillo. Repite su misma su prédica, la de dividir a los peruanos entre ricos y pobres, y se pone un sombrero similar al que usaba el golpista Castillo.
Sánchez ha logrado el apoyo del profesor chotano, pese a que él fue el primero de sus ministros en abandonarlo cuando dio el golpe de Estado en diciembre del año 2022. Aquella vez, cuando renunció, escribió en su cuenta X este texto que hasta hoy está en las redes sociales: “El golpismo político y la discriminación provocaron una decisión extrema del presidente. Pero no puedo por principios democráticos estar de acuerdo con esa decisión”. Y seguidamente enfatizó: “Presento mi renuncia irrevocable al Ejecutivo. Exhorto a la OEA a su asistencia”.
Más tarde, durante el juicio por ese fallido golpe a la democracia, Sánchez lo volvió a traicionar. Afirmó que Castillo fue el único responsable de esa decisión que él no compartió.
Roberto Sánchez ha continuado con su deslealtad hacia Pedro Castillo. Ha incorporado a su movimiento y en su campaña electoral a Antauro Humala, el sentenciado por el asesinato de cuatro policías durante el acto terrorista que protagonizó el año 2005 en Andahuaylas, conocido como el ‘Andahuaylazo’.
A Sánchez le ha importado poco o nada que el lunático exmilitar le haya dicho de todo a Castillo, desde ignorante hasta ladrón. Y lo mismo hizo con sus militantes. Este columnista encontró varias de esas declaraciones que, al parecer, el profesor chotano nunca las ha leído.
Cuando Castillo fue defenestrado, Antauro declaró al portal Infobae: “No puedo defender moralmente al expresidente Pedro Castillo porque es un ladrón de gallinas y me ratifico (…). Pudo haber sido un proyecto nacional de 50 años después de Velasco Alvarado. Falló porque se corrompió”.
Ahí no quedaron sus ofensas. En otra entrevista afirmó: “A mí me dan risa los castillistas. Me dan risa tremendamente. Me dan vergüenza ajena. Castillo gobernó con la Constitución de (Vladimiro) Montesinos. Gobernó con piloto automático. También tuvo muertos por conflictos sociales”.
Seguidamente agregó: “Lo conocí a (Pedro) Castillo por teléfono. Y, sinceramente, viendo su gobierno desde la prisión, he visto pasar a siete presidentes. Y te digo que Castillo fue, definitivamente, el más inepto. Castillo ha hecho un tremendo daño al movimiento social. Lo ha hecho retroceder. Es lamentable, pero yo creo que debemos superar el problema de Castillo”.
Roberto Sánchez, por cierto, le ha ofrecido a Antauro las carteras de Defensa o Interior, claro, si es que gana las elecciones, según fuentes de su entorno. Y también ha prometido expectorar a Julio Velarde, el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), a quien los peruanos le debemos nuestra estabilidad económica y la fuerza de nuestra moneda.
¿Por qué Castillo aceptó que Sánchez incluya a Antauro Humala en su campaña pese a que ha despotricado de él? Yehude Simon ensaya esta respuesta válida: “Él (Sánchez) se ha aprovechado de Pedro Castillo. Yo diría por la ingenuidad que a veces existe en el mundo andino. No sé por qué Castillo puede creer tanto a una persona que lo ha traicionado o que lo ha negado. Seguramente, porque ha metido a sus familiares (en las listas al Congreso bicameral)”.
En efecto, el hermano y dos sobrinos de Castillo van en la lista congresal del candidato de Juntos por el Perú.
De lo que sí se puede estar seguro es que Roberto Sánchez no traicionará a los mineros informales e ilegales que están apoyando, abiertamente, su costosa campaña electoral. Se les conoce como ‘Los Reinfos’. Son grupos de mineros que han logrado que el Congreso extienda su permiso en reiteradas oportunidades para continuar operando sin ningún tipo de control. Un posible gobierno de Sánchez les permitiría hacerlo por siempre.
El apoyo de Sánchez a ese sector ilegal, que mueve millones de dólares todos los días, está documentado. El año pasado presentó un proyecto de ley solicitando una prórroga del Reinfo y el reingreso de 50 mil mineros ilegales, logrando que esa extensión fuera aprobada.
“Lo que está haciendo es facilitar la ilegalidad y perpetuarla. Roberto Sánchez es el presidente en la sombra de la Comisión de Energía y Minas”, dijo en aquella oportunidad la congresista Diana Gonzales, integrante de esa comisión y la única que valientemente se ha enfrentado a los oscuros propósitos de Sánchez.
El apoyo financiero al candidato de Juntos por el Perú se evidencia en los reiterados viajes al sur y centro del país, y a zonas donde predomina la minería ilegal. En esos lugares tiene alta aceptación que le ha permitido ubicarse en un puesto expectante en las encuestas. Hasta allí llega acompañado de cientos de sus seguidores en modernas camionetas cuatro por cuatro y reparte profusa propaganda de su candidatura.
Por lo que hasta hoy se conoce, el candidato Sánchez es una persona de no fiar. Tal vez sea cierto lo que sobre él dice Yehude Simon: “Este señor no tiene ninguna formación, sabe que lo que dice es falso. Si falsea con alguien que le dio de comer, con alguien que le dio la vida política, que lo sacó encima de la pobreza, qué se puede esperar de este señor”.
Roberto Sánchez y Antauro Humala, señores, son la dupla del mal.
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