
“Piero Corvetto nos mintió”, dijo el domingo Roberto Burneo, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en una entrevista a El Comercio. Se refería a la nefasta elección del 12 de abril realizada por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que Corvetto dirigía.
Hasta hoy no puedo creer lo que afirmó. Su dicho, lamentablemente, lo desacredita a él y a su institución. Su función era la de fiscalizar al milímetro esos comicios y no dejarse engañar por nadie. ¿Qué garantía nos ofrece que no será engañado nuevamente en la segunda vuelta electoral de junio próximo?
La credibilidad de Burneo está en tela de juicio: la semana pasada resolvió —junto con el pleno del JNE— que las escandalosas irregularidades que ocurrieron ese día no influyeron en los cuestionados resultados. Un poco más y don Roberto Burneo nos quiere hacer creer que en esa elección no pasó nada.
El cambio de Burneo es radical y hasta extraño. Recordemos que el mismo día de la votación, instruyó a su procurador que denunciase a Piero Corvetto por los delitos de atentado contra el derecho de sufragio, omisión de funciones y colusión agravada.
Esa medida, que jamás se había adoptado en elección alguna, estaba totalmente justificada: la ONPE no entregó a tiempo el material electoral en 256 locales ubicados en Lima afectando el derecho de sufragio de 1’071,111 electores. Miles de ellos esperaron horas de horas, soportando el inclemente calor, y finalmente se fueron a sus casas sin votar.
Pero el martes —¡oh, sorpresa!—, Burneo determinó que lo sucedido “no resulta materialmente ni jurídicamente válido” como la única causa o excusa suficiente “para desconocer la voluntad de los electores”.
Según Burneo, el ausentismo en esas mesas se debió a otros y múltiples factores, como “condiciones socioeconómicas, motivación política, dificultades de transporte y distancia a los locales de votación”.
Es decir, para Burneo, los responsables de todo ese desmadre de la ONPE que provocó el ausentismo en esas mesas limeñas fueron ¡los mismos votantes!
Como muy bien lo apuntó el editorial de El Comercio el jueves, si ese inconveniente no le dio la impresión a Burneo y a sus funcionarios de ser tan grave, ¿por qué entonces extendieron la votación del domingo 12 al lunes 13 por las faltas de la ONPE?
José Tello, especialista en temas electorales, criticó duramente la decisión del JNE. “Están equivocados porque el ausentismo también se produce cuando la gente mira cómo está el problema en los locales de votación y no va a votar. Eso es minimizar. Para ellos (el JNE) el problema es la ONPE, y no asumen que (ellos) no fiscalizaron adecuadamente un día antes de la elección”.
No se trata aquí de defender a un candidato en especial, pero lo resuelto por el JNE es una afrenta al país.
Burneo, si en realidad quiere salvar estos cuestionados comicios, debería pensar en dar un paso al costado, como lo hizo Piero Corvetto. Ambos ya son parte de la historia negra del país. Nos vemos el otro martes.
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