"Nos equivocamos, causa“. Esa frase, registrada en un audio hallado por la Policía en el celular de uno de los presuntos sicarios, se ha convertido en una de las piezas más comprometedoras de la investigación por el asesinato del mecánico Fermín Nicasio Chuquicóndor Campos, de 60 años, ocurrido en una llantería de Villa El Salvador. Los agentes capturaron a dos sospechosos y sostienen que las conversaciones revelan que la víctima no era el blanco del ataque.
El crimen ocurrió la noche del 23 de julio, cuando Fermín trabajaba en una llantería del distrito. Dos disparos acabaron con su vida mientras permanecía en el exterior del negocio, sin imaginar que, según la principal hipótesis policial, los atacantes buscaban a otra persona.
Las pesquisas permitieron seguir el recorrido de la motocicleta utilizada en el atentado. Esa línea de investigación condujo a los agentes hasta Andrés Chacaliaza Flores y Gerson Denis Pérez Cueva, quienes fueron intervenidos durante un operativo realizado en Villa El Salvador.
Con los detenidos ya bajo investigación, la revisión de los equipos celulares incautados abrió una nueva etapa en el caso. En uno de esos dispositivos aparecieron audios de WhatsApp que, para los investigadores, describen con crudeza lo ocurrido después del asesinato.
En una de las grabaciones, uno de los interlocutores reconoce que el plan salió mal y reclama el pago por el ataque.
“Vamos a cumplir esa chamba causa, pero tienen que chorrearse unas monedas, mano. Nos equivocamos causa, nos equivocamos. Está bien, mano, pero a la firme, tienen que chorrearse unas monedas pe mano".
En otro audio, que también forma parte de la investigación, quien habla explica a un tal ‘Sangre Yancito’ por qué, según su versión, terminaron atacando a la persona equivocada.
“Mi sangre, a mí no me han enseñado con foto, mano. Ni Pablito sabía, ¿quién es?, ¿quién es?, me decía Pablito. Yo le decía: ‘El de gorra, el de gorra’, mano”.
Las conversaciones no terminan allí. En otro mensaje de voz, el remitente asegura que el verdadero objetivo seguía con vida y hasta ofrece volver a ejecutar el atentado, pero exige un nuevo pago.
“Si quieren lo matamos hoy día. De vuelta, lo matamos. Pero tienen que haber algo de monedas. No era, no ha sido él, pero mis muchachos estaban ahí, mano. El único con gorra era él. No son algaretes, no han quedado mal, han ido a meterle plomo, lo han matado causa”.
La hipótesis que manejan los investigadores coinciden con lo que sostuvo desde un inicio el propietario de la llantería, dueño también de unos terrenos en la zona. Según su testimonio, los disparos estaban dirigidos contra él y no contra el mecánico que perdió la vida.
"El ataque no era para él, era hacia mi persona, porque soy dirigente vecinal“, declaró el dueño del negocio, quien además aseguró que desde hace tiempo recibe amenazas y que incluso él y sus hijos ya habían sido víctimas de atentados.
La Policía también informó que durante el operativo de captura incautó un arma de fuego, municiones, droga y la motocicleta que, presuntamente, fue utilizada para ejecutar el homicidio. Además, los agentes encontraron un muñeco de Chucky al que, según los investigadores, los detenidos le rendían una especie de culto.
El asesinato de Fermín Chuquicóndor conmocionó a quienes lo conocían. Aquella noche permanecía atendiendo el taller mientras el propietario había salido por unos minutos. Ese cambio de lugares, de acuerdo con la investigación y con el contenido de los audios, habría llevado a los sicarios a disparar contra quien confundieron con su verdadero objetivo.
Mientras el dueño de la llantería insiste en pedir garantías para proteger a su familia, la Policía continúa con las diligencias para identificar a las personas que ordenaron el crimen y establecer si existen más implicados en un caso que dio un giro con una frase tan breve como reveladora: “Nos equivocamos, causa”.
Contenido GEC