TROME | Peligrosos delincuentes fueron trasladados del penal Castro Castro a Challapalca. Video: Panamericana
TROME | Peligrosos delincuentes fueron trasladados del penal Castro Castro a Challapalca. Video: Panamericana

El silencio del penal Miguel Castro Castro se quebró cuando una cámara de Panorama cruzó las rejas del pabellón 4, uno de los más vigilados del establecimiento. Allí conviven internos procesados y sentenciados por homicidio, robo agravado, sicariato, terrorismo y trata de personas, muchos de ellos considerados de alta y extrema peligrosidad.

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Desde ese pabellón se seleccionó a 20 reclusos que fueron incluidos en un operativo nacional de traslados dispuesto por el Gobierno y el Instituto Nacional Penitenciario. En total, 100 internos de penales como Ancón I, Lurigancho, Sarita Colonia y Huaral fueron enviados al penal de máxima seguridad de Challapalca, en Tacna.

(Fotos: Ministerio de Justicia)
(Fotos: Ministerio de Justicia)

Uno a uno, los internos fueron sacados de sus celdas, identificados por las autoridades y conducidos hacia los vehículos policiales. El destino final era un penal ubicado a 4850 metros sobre el nivel del mar, conocido por sus temperaturas bajo cero, su aislamiento extremo y un régimen que mantiene a los reclusos hasta 22 horas encerrados en celdas individuales.

PASO LIGERO Y MANOS A LA CABEZA

“Paso ligero”, se escucha mientras los agentes ordenan la formación. Con las manos sobre la cabeza y la mirada fija en el suelo, los internos son revisados en medio de un ambiente tenso. “Todo interno tiene temor de ser trasladado”, admite uno de ellos durante la intervención, mientras otro reconoce que nadie quiere irse tan lejos, lejos incluso de la familia: “¿Quién no? ¿Quién se quiere ir lejos? Por lo menos tenemos a la familia cerca, estamos en Lima”.

La requisa se ejecutó de forma inopinada, minutos antes del preencierro de las seis de la tarde. Más de 500 internos fueron reunidos en el patio del pabellón 4, divididos en grupos y sometidos a revisiones corporales minuciosas. Según los agentes, las caletas no solo se esconden en celdas o patios, sino también en cualquier parte del cuerpo.

Durante la requisa, algunos internos relatan los delitos por los que están recluidos. “Robo agravado en banda”, dice uno, quien asegura haber interceptado a un administrador que llevaba más de 60 mil soles. Otro, consultado por su delito, responde sin rodeos: “Violación”. Al ser interrogado sobre si se arrepiente, su respuesta es fría: “No”.

Entre los internos hay procesados por delitos graves. Un ciudadano venezolano declara: “Estoy procesado por violación sexual”. Cuando se le pregunta cuántos años pide la fiscalía, responde: “Treinta”. Otro interno, peruano, señala: “Sentenciado a 18 años. Ya llevo nueve años preso”.

CELDAS DE CABEZA Y VIAJE SIN RETORNO

Mientras en el patio continúa la formación, el personal del INPE ingresa a las celdas. Ambientes diseñados para seis internos revelan hacinamiento, con camarotes triples instalados incluso en los pasadizos. Cada rincón es revisado con rapidez: colchones, baños, tachos de basura y conexiones eléctricas.

El hallazgo no tarda en llegar. En un balde aparecen botellas y bolsas con chicha artesanal, elaborada con frutas, totalmente prohibida dentro del penal. En otra celda se incauta una extensión eléctrica y un cable con entrada tipo USB, cuya función será investigada. “Cualquier falta puede ser causal de traslado”, saben los internos, conscientes de que el próximo viaje podría ser hacia el hielo.

El miedo aumenta cuando se recuerda lo ocurrido días antes. Internos fueron sacados de sus celdas, rapados, vestidos de blanco y clasificados antes de ingresar al penal más alto del país. “Siempre mirando el suelo”, rodeados por agentes del INPE, así fue la bienvenida a Challapalca.

“Allí solo tienen dos horas de salida y 22 horas en su celda”, señalan las autoridades. Algunos internos estarán de manera temporal, otros a perpetuidad. “Al tener delincuentes de extrema peligrosidad, hay que tratarlos con rigurosidad”, es el mensaje oficial.

Mientras la requisa continúa y los pasadizos quedan en penumbra, el mensaje es claro dentro del penal Miguel Castro Castro. Tras esta intervención, varios reclusos saben que podrían haber ganado un boleto sin retorno rumbo al hielo de Challapalca. En este penal, el temor ya no se oculta.

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