Lo que debía ser un simple trámite digital se convirtió en una pesadilla legal para Deidad Judith Benalcázar Luna. En marzo de 2025, al intentar renovar su Documento Nacional de Identidad a través de la aplicación del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), el sistema le bloqueó el proceso y le exigió actualizar su estado civil.
Ella estaba segura de figurar como soltera. Sin embargo, la plataforma le indicó que aparecía como casada desde 1996, en una boda registrada en la Municipalidad de Huaral.
Desconcertada, llamó a la entidad. “Llamo al Reniec y me atiende una señorita. Me preguntó si era casada y yo le respondí que no, que nunca me había casado. Me dijo que había un acta de la Municipalidad de Huaral del año 1996”, relató.
Al revisar el documento, descubrió que figuraba como esposa de Carlos Ernesto Portella Pareja. La ciudadana asegura no conocerlo y sostiene que, en la fecha exacta del supuesto matrimonio, se encontraba en Cusco celebrando el bautizo de su hijo.
La incredulidad la llevó a trasladarse hasta Huaral para solicitar copia del acta. Allí constató que, para el sistema, llevaba casi 30 años casada. Según explicó, nunca ha tenido domicilio en esa provincia y ha residido en Los Olivos, el Cercado de Lima y San Juan de Lurigancho.
“Son los mismos datos, la Libreta Electoral de tres cuerpos de ese entonces con el que sacaron el pasaporte. Hay incluso especies valoradas de personas que están trabajando en la Municipalidad de Huaral”, afirmó.
No era la primera vez que detectaba irregularidades. En 2010, cuando acudió a la Superintendencia Nacional de Migraciones para tramitar su primer pasaporte, le informaron que estaba solicitando un duplicado. “Me dijeron que el documento lo sacaron en 1995 y yo ni enterada”, recordó. En la fotografía del registro aparecía otra mujer.
Pese a enviar una carta en ese momento, decidió no continuar con el reclamo. Ahora, el hallazgo del acta de matrimonio la obligó a retomar el caso.
Los testigos del supuesto enlace son dos mujeres: Carmen Gamarra Velásquez, ya fallecida, y Judith Jessica Paz Gamarra. Además, según información policial, Carlos Ernesto Portella Pareja registra otros tres matrimonios: uno en 1990, otro en 1997 y el de 1996 con Deidad. Incluso habría intentado inscribir una nueva unión en la Municipalidad de Jesús María en 2022.
A pesar de presentarse como víctima, la normativa vigente impide que el Reniec anule de inmediato el acta. Mientras no exista una sentencia judicial que declare la invalidez del matrimonio, Deidad continuará figurando como casada ante el Estado.
“Me han dicho que tengo que esperar a que tenga una orden judicial. ¿Cuántos años más tendré que esperar para que resuelvan mi caso? Esto me ha afectado moralmente y económicamente porque tengo que pagar abogados”, expresó.
La ciudadana señaló que no obtiene respuesta del Ministerio Público, del Reniec ni de la Municipalidad de Huaral, pese a que el caso lleva más de un año. También manifestó su temor de que estas irregularidades puedan vincularla en el futuro con problemas legales más graves.
Ante la difusión del caso, el Reniec informó el inicio de una investigación de oficio. El proceso incluye la verificación exhaustiva de las firmas consignadas en el acta de 1996 para determinar si corresponden realmente a la identidad de la denunciante o si se trata de una falsificación.
Asimismo, la entidad solicitó información detallada a la Municipalidad de Huaral para recopilar antecedentes del registro civil y adoptar las acciones correctivas necesarias en el ámbito administrativo o judicial.
Mientras los peritos revisan su caso, Deidad Judith Benalcázar Luna permanece en una situación que describe como angustiante: para el Estado, sigue casada con un hombre que asegura no conocer, en una boda que afirma nunca haber celebrado.
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