El crimen del Monstruo de Tocache

La segunda quincena de mayo quedó marcada para siempre en la vida de la familia de Zoila Carolina Castillo Chanduco. La joven madre, de 29 años, decidió viajar desde Lima hacia la región San Martín junto a su hijo Eyal, un niño de 6 años diagnosticado con autismo, para encontrarse con Alexis Alcántara Tellería, un fotógrafo especializado en aves con quien mantenía una relación sentimental a distancia. No volvería más.

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Ambos se habían conocido durante la primera semana de marzo a través de una aplicación de citas. Según la propia versión de Alcántara, se reunieron en distintas ocasiones y, en algunos de esos encuentros, también había estado presente el hijo de la víctima. Por lo que esta última invitación a viajar no había sido nada extraño para ella.

Sin embargo, la ilusión de compartir unos días juntos comenzó a resquebrajarse apenas llegó a la selva. Según contó a sus familiares, el hombre dejó de responder sus mensajes y la mantuvo esperando en Tarapoto. Más tarde le explicó que atravesaba algunos inconvenientes y le pidió trasladarse hasta Tocache para reunirse con él.

Zoila emprendió el viaje acompañada de su hijo. Durante los días siguientes mantuvo comunicación con sus seres queridos, pero la noche del 15 de mayo les contó que había sostenido una fuerte discusión con Alcántara. Aquella conversación fue la última.

A la mañana siguiente, exactamente a las 6:02 a.m., una cámara de seguridad registró las últimas imágenes de madre e hijo con vida. En las grabaciones aparecen saliendo de un hospedaje en Tocache junto a Alexis Alcántara. Los tres abordaron una camioneta y partieron con rumbo desconocido.

LA DENUNCIA QUE ACTIVÓ UNA BÚSQUEDA DESESPERADA

Con el paso de las horas, los mensajes dejaron de llegar. Las llamadas quedaron sin respuesta y las explicaciones sobre el paradero de Zoila resultaban cada vez más confusas. La preocupación se convirtió en desesperación cuando los familiares lograron comunicarse con Alcántara y este, inicialmente, negó conocer a la joven.

La madre de Zoila denunció formalmente su desaparición. Entonces se activó una búsqueda que movilizó a efectivos de la Policía Nacional, integrantes del Ejército y rondas campesinas de Uchiza, quienes recorrieron quebradas, trochas y sectores de difícil acceso en la selva alta de San Martín.

Ocho días después del último contacto, trabajadores de una plantación de palma en el caserío Saraí alertaron sobre un fuerte olor proveniente de una zona alejada. Los ronderos acudieron al lugar y encontraron el cuerpo sin vida de Eyal oculto bajo hojas de palma.

El menor todavía llevaba la misma polera azul con la que había sido visto por última vez. Cerca del lugar fueron hallados dos teléfonos celulares completamente calcinados que pertenecían a Zoila. Las autoridades también reportaron que el cuerpo del niño presentaba signos extremos de violencia, mutilaciones y quemaduras.

Mientras la familia intentaba asimilar la noticia, aún conservaba una mínima esperanza de encontrar con vida a la joven madre. Sin embargo, cuatro días después llegó una nueva y devastadora confirmación.

Alexis Alcántara, 42 años.
Alexis Alcántara, 42 años.

EL SEGUNDO HALLAZGO Y LAS VERSIONES QUE SE DERRUMBARON

A unos cien metros del primer punto, en el sector Saraí Bajo Camote y cerca de un río, los ronderos encontraron el cuerpo de Zoila Castillo. La mujer vestía la misma ropa que llevaba cuando desapareció junto a su hijo.

Aunque la necropsia debía determinar científicamente la causa de muerte, las primeras evaluaciones policiales apuntaban a un presunto fallecimiento por ahorcamiento. El hallazgo terminó por convertir el caso en una investigación por doble homicidio.

Mientras tanto, las versiones de Alexis Alcántara comenzaban a perder sustento. En un primer momento afirmó que había dejado a Zoila y al niño en un paradero para que regresaran a Lima. Posteriormente sostuvo que desconocía qué había ocurrido con ambos.

Sin embargo, la revisión de cámaras de videovigilancia y el seguimiento del recorrido de la camioneta revelaron otro escenario. Según la Policía, las imágenes mostraban que las tres personas continuaron juntas en dirección a Uchiza y no existían registros que acreditaran el supuesto descenso de las víctimas durante el trayecto.

Para los investigadores, aquellas contradicciones fortalecieron las sospechas sobre el fotógrafo y guía turístico, quien pasó de ser una figura vinculada a actividades ambientales y de observación de aves a convertirse en el principal investigado del caso.

Alexis Alcántara, 42 años.
Alexis Alcántara, 42 años.

LAS EVIDENCIAS Y LA CAÍDA DEL SOSPECHOSO

El 27 de mayo, agentes policiales ubicaron a Alexis Alcántara en la cuadra 5 de la avenida Gregorio Escobedo, en Jesús María. Cuando fue intervenido presentaba una apariencia distinta: se había cortado el cabello y afeitado completamente la barba.

Durante la captura también fue incautada la camioneta que habría utilizado para trasladar a Zoila y a Eyal. Las pericias realizadas posteriormente permitieron detectar manchas de sangre mediante pruebas de luminol. Además, los especialistas encontraron un cuchillo de cocina de aproximadamente 40 centímetros y un tenedor para cortes de carne que fueron enviados a análisis forenses.

Las diligencias continuaron con el allanamiento de su vivienda en La Molina. Allí fueron halladas las prendas que, según la investigación, utilizaba el día en que salió del hospedaje junto a las víctimas. También se incautaron diversos objetos que serán sometidos a peritajes especializados.

La Policía informó además que el investigado registraba antecedentes por violencia familiar. La principal hipótesis manejada por la Dirincri apunta a un presunto ataque motivado por celos tras la revisión del contenido del teléfono celular de Zoila.

Con el avance de las investigaciones, Alexis Alcántara terminó confesando su responsabilidad en la muerte de la joven madre y de su hijo, según información policial. Posteriormente fue trasladado a San Martín para participar en las diligencias del caso.

El proceso judicial continuó avanzando hasta que la Fiscalía Provincial Mixta de Uchiza consiguió que se dictaran nueve meses de prisión preventiva en su contra por los presuntos delitos de feminicidio y homicidio calificado. Mientras las investigaciones siguen su curso, la familia de Zoila y Eyal mantiene un único pedido: que el crimen no quede impune y que se determine toda la responsabilidad de quienes participaron en uno de los casos más estremecedores registrados este año en la región San Martín.

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