La música seguía sonando en discotecas y escenarios, pero detrás de cada presentación había llamadas amenazantes, mensajes extorsivos y advertencias que terminaron convirtiendo a las orquestas en nuevos objetivos del crimen organizado. En Lima, subir a un escenario ya no solo implicaba cantar frente al público, sino también convivir con el miedo a un atentado.
El avance de las mafias sobre el mundo del espectáculo quedó expuesto tras el megaoperativo ejecutado por la Policía Nacional del Perú contra la banda Los Letales de San Juan de Lurigancho, organización señalada de extorsionar a orquestas de salsa, cumbia y empresarios de discotecas bajo amenazas de muerte.
La investigación policial tomó cerca de dos años e incluyó seguimientos, vigilancias y trabajos de inteligencia en Lima, Huaral y Trujillo. El resultado fue la captura de Luis Wilfredo Díaz Angulo, alias ‘Chueco’, identificado como uno de los presuntos cabecillas operativos de la red criminal.
Según las pesquisas, la organización exigía pagos iniciales de hasta 200 mil soles y cuotas mensuales que podían alcanzar los 20 mil soles. El mensaje que recibían las víctimas era directo: “si no pagas, te mueres”.
Entre los agraviados figuran reconocidas agrupaciones como Zaperoko, Son Tentación, Barrio Fino, La Primerísima, N’samble, La Timbera, Bembé y Maryto y su salsón. También aparecen artistas como Antonio Cartagena, Jeison Manuel, María Grazia Polanco, Vanessa Soto y Tony Rosado.
Jhonny Peña, director de Zaperoko, relató que las amenazas no solo alcanzaban conciertos multitudinarios, sino también presentaciones en discotecas de San Juan de Lurigancho, La Victoria y Barranco. Según explicó, los delincuentes buscaban controlar quién podía trabajar en determinadas zonas.
La investigación sostiene que la banda también dirigió amenazas contra locales nocturnos como La Casa de la Salsa, Taberna del Jocker y Banana. Uno de los episodios más graves ocurrió en enero de 2025, cuando un explosivo detonó en La Casa de la Salsa, en La Victoria.
Para la Policía, estos atentados tenían como objetivo presionar a empresarios y artistas para que aceptaran el pago de cupos.
Las autoridades sostienen además que la organización obtenía información detallada de sus víctimas mediante personas infiltradas en discotecas y espacios vinculados al espectáculo. Con esos datos identificaban horarios, números telefónicos y lugares de presentación para luego iniciar las amenazas mediante llamadas y mensajes.
Durante el operativo fueron allanados 13 inmuebles y también un establecimiento penitenciario. En uno de esos procedimientos cayó alias ‘Chueco’, quien fue intervenido mientras se desplazaba en un vehículo. En la maletera encontraron un dron y, posteriormente, en su vivienda hallaron cerca de 11 mil soles.
Junto a él también fue detenida Olga Angulo Mendoza, alias ‘Olga’, sindicada por la Policía como presunta testaferro de la organización. Los investigadores sospechan que habría participado en la compra de bienes con dinero de origen ilícito, entre ellos un vehículo valorizado en 16 mil dólares pagado en un solo día.
Uno de los nombres que más llamó la atención durante las diligencias fue el de Carlos Eduardo Luna Victoria Purizaga, alias ‘Calitoto’, quien actualmente permanece en prisión y es investigado por presuntamente coordinar extorsiones desde el interior de un penal.
El coronel Revoredo señaló que este sujeto, con antecedentes por homicidio y casi diez años recluido en penales como Lurigancho, Ica y Cochamarca, sería proveedor de remanentes para diversas organizaciones criminales.
Según las investigaciones, ‘Calitoto’ habría mantenido vínculos con hijos y sobrinos de antiguos integrantes de bandas como los Injertos de Huáscar y los Malditos de Bayóvar. Incluso, durante las diligencias se encontraron manuscritos con números telefónicos de posibles víctimas.
Además de alias ‘Chueco’ y ‘Olga’, la Policía detuvo a Jerry Smith Ambulay Llauca, alias ‘Jerry’; Roger Humberto Bardales Bravo, alias ‘Estefano’; Melina Yolanda Godoy Raqui, alias ‘Yola’; Briggitte Laura León Cisneros, alias ‘Laura’; Nora Ruiz Huamán, alias ‘Nora’; y Anthony Hernani Morales Rosas, alias ‘Trujillano’, capturado en La Libertad.
Aunque el operativo permitió desarticular parte de la estructura criminal, el temor continúa instalado en el ambiente artístico. Jhonny Peña reconoció la indignación que existe dentro del gremio al tener que pagar dinero para trabajar y sobrevivir.
Mientras los investigadores intentan reconstruir el engranaje completo de la organización, las orquestas continúan subiendo a los escenarios bajo estrictas medidas de seguridad. En cada concierto, detrás de las luces y la música, persiste la amenaza de mafias que encontraron en el entretenimiento nocturno un nuevo negocio marcado por el miedo y la violencia.
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