
Volverá al lugar donde cometió el crimen. Tony Janzen Valverde Victoriano, ciudadano peruano de 32 años, conocido como ‘Pequeño J’, será extraditado este lunes 4 de mayo a Argentina, donde la justicia lo espera por un caso que dejó tres víctimas y una investigación que cruzó fronteras.
‘Pequeño J’ fue trasladado desde el penal de Cañete hacia la ciudad de Lima como parte del proceso previo a su extradición hacia Argentina bajo un estricto operativo de Interpol. La medida fue autorizada por la justicia peruana tras un proceso que incluyó coordinaciones bilaterales y evaluaciones de seguridad.

Al día siguiente de su llegada, deberá presentarse ante el Juzgado Federal N°2 de Morón, a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez. En ese despacho será indagado por su presunta participación en el triple homicidio ocurrido en septiembre de 2025 en el sur de Buenos Aires.
Para las autoridades argentinas, ‘Pequeño J’ ocupa un lugar central dentro de la estructura investigada. Lo señalan como una pieza clave en la organización narcocriminal vinculada al crimen.
Su defensa en Perú sostuvo no haber sido notificada formalmente. Sin embargo, el procedimiento de extradición siguió su curso y ya se encuentra en fase de ejecución.
EL CRIMEN QUE LO PUSO EN LA MIRA
El caso se remonta al 19 de septiembre de 2025. Ese día desaparecieron Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) en la localidad de Ciudad Evita.
Según la reconstrucción judicial, las jóvenes fueron captadas con la promesa de asistir a una fiesta. Subieron a un vehículo que las trasladó hasta una vivienda en la calle Chañar, en Florencio Varela.
En ese lugar, de acuerdo con las investigaciones, fueron sometidas a torturas, golpes y heridas de arma blanca antes de ser asesinadas. Las autopsias confirmaron la violencia extrema.
Los cuerpos fueron enterrados en el mismo domicilio. El vehículo utilizado en el traslado fue incendiado para eliminar rastros.
La hipótesis principal apunta a un ajuste de cuentas dentro de una organización narcocriminal. El móvil estaría relacionado con el robo de estupefacientes, lo que habría desencadenado la represalia.
El expediente incluye a once detenidos procesados por homicidio agravado, alevosía, ensañamiento y privación ilegítima de la libertad. La investigación se mantiene abierta.

FUGA, CAPTURA Y ENTREGA
Tras el crimen, ‘Pequeño J’ dejó Argentina y evitó controles migratorios utilizando rutas clandestinas hacia Bolivia. Durante su desplazamiento, cambió de teléfonos y utilizó múltiples tarjetas SIM para dificultar su ubicación.
Las autoridades lograron seguirle el rastro a partir de un error en una comunicación. El intercambio de información entre la Policía Bonaerense y la Dirección Antidrogas del Perú permitió avanzar en su localización.
Su ingreso al Perú se produjo de manera irregular. Se desplazó en buses interprovinciales y luego se ocultó en un camión de carga.
El 30 de septiembre de 2025 fue capturado en Pucusana, al sur de Lima, durante un operativo coordinado con Interpol. Desde entonces permaneció bajo custodia mientras se resolvía su situación legal.

Durante su detención negó las acusaciones en su contra. Pese a ello, el proceso judicial avanzó y culminó con la aprobación de su extradición.
En paralelo, fue trasladado desde el penal de Cañete hacia Lima como parte del procedimiento previo a su entrega.
Ahora, con su envío a Argentina, las autoridades buscan avanzar en el esclarecimiento del caso y determinar responsabilidades dentro de la organización investigada.
La llegada de ‘Pequeño J’ es considerada un paso clave. La justicia argentina espera que su presencia permita identificar a otros implicados y profundizar las líneas de investigación abiertas tras uno de los episodios más violentos registrados en ese país.











