
El mensaje llegaba directo, sin rodeos. “Si no copian con nosotros, le voy a meter candela”. La voz, grabada en video, circulaba entre transportistas que ya sabían lo que significaba: amenazas, incendios y ataques.
Durante semanas, esos videos se convirtieron en una herramienta de presión contra choferes y empresarios. Detrás de esas grabaciones estaba Bryam Alexander Campos Zárate, de 29 años, alias ‘Barbas’, quien terminó detenido en el Callao.

Según la Policía, él era quien grababa los mensajes intimidatorios que luego eran enviados a las víctimas. “Yo los filmé, un día antes”, confesó tras su captura, reconociendo su rol dentro de la organización.
La intervención se realizó en la intersección de las avenidas José Gálvez con Pedro Segura, donde también fue detenida su pareja, Joanys Norelys Andueza Garmendía, conocida como ‘Oliva’.
UNA SOLA RED DETRÁS DE VARIOS NOMBRES
Las investigaciones permitieron establecer que agrupaciones como ‘Los Mexicanos’, ‘La Federación’ y ‘Los Dessa’ no operaban por separado. En realidad, eran denominaciones utilizadas por una misma organización para confundir a sus víctimas y evitar el rastreo policial.
Este grupo estaría implicado en ataques e incendios contra buses de empresas como Etmosa, La 60, Santa Catalina y los conocidos como ‘Los Chinos’, además de atentados contra mototaxistas en distritos como Breña, Villa El Salvador, El Agustino y Santa Anita.
Campos Zárate admitió que actuaba bajo órdenes de un cabecilla que hasta hace poco se encontraba en el Perú. Este sujeto, cuya identidad se mantiene en reserva, habría trabajado como chofer en empresas de transporte que luego eran extorsionadas.
Según su declaración, el líder dejó el país y actualmente se encuentra en Venezuela. Desde allí, coordinaba las amenazas y extorsiones mediante números telefónicos con códigos internacionales, incluso de México.
Dentro de la organización, los llamados “operativos” se encargaban de grabar los videos, ejecutar atentados y ubicar a las víctimas. Para ello, también infiltraban choferes en las empresas, con el fin de obtener información clave.

DINERO, AMENAZAS Y ATENTADOS
El papel de ‘Oliva’ era central en el flujo del dinero. De acuerdo con la Policía, ella recibía los pagos de las extorsiones a través de cuentas bancarias y aplicaciones, y luego enviaba el dinero al extranjero.
También era quien dejaba cartas extorsivas en los buses, reforzando las amenazas que previamente se difundían por mensajes y videos. Los montos exigidos debían ser depositados bajo advertencias directas contra los conductores.
Los mensajes identificados por los investigadores incluían advertencias como “tienes 30 minutos para que deposites” o amenazas de ataques con explosivos y armas de fuego si no se cumplían las exigencias.

Durante la intervención, los agentes incautaron cuatro celulares, 40 proyectiles de arma de fuego y 20 bolsitas de marihuana, elementos que ahora forman parte de la evidencia del caso.
La Policía también detectó que el dinero recaudado era enviado tanto a Venezuela como a México, donde se realizaba el reparto entre los integrantes de la organización.
El general Víctor Revoredo, jefe de la Dirección de Investigación Criminal, señaló que este grupo inició sus actividades en Venezuela y luego expandió sus operaciones hacia otros países, buscando mayores ingresos a través de extorsiones, secuestros y microtráfico.
Tras la captura, ambos detenidos permanecen en la sede de la Dirincri mientras continúan las diligencias. La Policía busca ahora ubicar al cabecilla que, desde el extranjero, habría dirigido los ataques que mantuvieron bajo amenaza a decenas de transportistas en Lima y Callao.










