
Volvió al mismo lugar donde tres hombres cayeron asesinados a balazos. Esta vez no llevaba arma ni escapaba entre la confusión. Caminaba rodeado de policías, observado por peritos y cámaras, mientras la Dirincri intentaba reconstruir cada uno de sus movimientos frente a la discoteca ‘Gato Negro’, en Zárate, San Juan de Lurigancho.
Ronaldo Yair Córdova, señalado por la Policía como el presunto sicario del triple crimen ocurrido el 28 de agosto de 2025, fue llevado hasta el bulevar donde murieron el empresario Saúl Ernesto Cayllahua Quispe, dueño de cinco discotecas, y dos de sus trabajadores: el administrador Víctor Braulio Asencios Collao y el sonidista Percy Rodríguez Huamán.

La diligencia formó parte de la investigación fiscal que busca establecer cómo se ejecutó el ataque y confirmar si el detenido es el mismo hombre captado por las cámaras de seguridad disparando contra las víctimas.
Aunque el sospechoso decidió guardar silencio durante la reconstrucción, los investigadores utilizaron registros de videovigilancia para comparar su contextura, desplazamientos y forma de caminar con las imágenes obtenidas la noche del crimen.
“Se ha acogido al silencio, pero lo importante es hallar los indicios relevantes y contundentes, que ya ha dado pie a la prisión preliminar de siete días. No quiere hablar sobre las acciones que cometió, pero nos apoyan las cámaras de videovigilancia. Se le ha hecho caminar, para que las tomas coincidan y se haga superposición de imágenes”, indicó uno de los investigadores a cargo del caso.
EL PLAN DETRÁS DEL CRIMEN
Las investigaciones de la División de Homicidios de la Dirincri dieron un giro en los últimos meses. Al inicio, el asesinato fue relacionado con un ajuste de cuentas o un caso de extorsión. Sin embargo, las pesquisas apuntaron después al entorno más cercano del empresario.
La Policía sostiene ahora que el crimen habría sido ordenado por Cynthia Gutiérrez Ortiz, esposa de la víctima, sindicada como la presunta autora intelectual del asesinato y conocida en la investigación como ‘La Viuda Negra’.
Junto a ella aparece involucrado Piere Anghelo Sosa Sarmiento, trabajador del empresario y presunto amante de la mujer. Según las investigaciones, Sosa pasó de ser vigilante a supervisor de seguridad dentro de los negocios de Cayllahua.
De acuerdo con el general PNP Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, Cynthia Gutiérrez habría manipulado a Sosa para ejecutar el plan criminal. Después, este último habría contactado a Ronaldo Córdova, vecino y amigo suyo en el asentamiento humano Huáscar.
“A espaldas de Saúl se cocinaba un amorío clandestino. Ánghelo apareció, ganó la confianza, inclinó la balanza con la atención de la dama y empezó a recibir quejas, que era víctima de maltrato psicológico, y él ofrece algunos servicios de carácter criminal”, detalló Revoredo.

“QUERÍA TODO”
Mientras el presunto sicario recorría nuevamente la escena del crimen, los familiares de Saúl Cayllahua seguían de cerca las diligencias y exigían justicia para las tres víctimas.
Un familiar cercano aseguró que no tienen dudas sobre la responsabilidad de la esposa del empresario y calificó a la mujer como “una enferma” impulsada por la avaricia porque, según afirmó, “quería todo” y no soportaba la posibilidad de que Cayllahua rehaciera su vida.
La Policía capturó recientemente a Cynthia Gutiérrez luego de varios meses de investigación. Las autoridades sostienen que existen elementos que la vincularían directamente con la planificación del asesinato ocurrido frente al local nocturno en Zárate.

El coronel PNP Carlos Morales, jefe de la División de Investigación de Homicidios, indicó que la mujer será sometida a interrogatorio por los peritos de criminalística para determinar el móvil exacto del crimen.
“¿Quién se beneficia con la muerte de esta persona? Es la respuesta que estamos buscando para determinar el móvil”, explicó el oficial.
Los deudos también reclaman la intervención del Ministerio de la Mujer para que la hija de la pareja quede bajo cuidado de la familia paterna. Según denunciaron, la menor permanece actualmente con familiares de la investigada.
Ocho meses después del triple asesinato que estremeció a San Juan de Lurigancho, la escena frente al ‘Gato Negro’ volvió a llenarse de policías, cámaras y peritos. Esta vez, no para recoger cuerpos, sino para intentar reconstruir cómo se ejecutó el crimen que, según la hipótesis policial, fue ordenado desde el entorno más íntimo de la víctima.
TE PUEDE INTERESAR
- ¡“Es una venganza de las mafias”! Alcalde Rubén Cano rechaza vínculos con ‘Los Pulpos de La Victoria’
- Willian Seminario, esposo de pediatra asesinada, teme morir en el penal y abogado pide garantías para su vida
- ¡Cayeron ‘Los Elegantes de Lima’! Mafia de funcionarios se adueñaba de casas y galerías con documentos falsos











