“No hay nombre para lo que ha hecho. ¿Por qué hacerle eso a un niño que no le ha hecho nada’. Ni siquiera el niño hablaba es decir no lo podía delatar. ¿Por qué no lo dejó en un pueblito?”. Son las palabras llenas de dolor e indignación de Pilar Castillo y Diego Castro, hermana y cuñado de Zoila Castillo Chanduco (29), asesinada junto a su hijo de seis años de condición autista, en la Región San Martín. Ellos exigen cadena perpetua para el asesino.
El infiel fotógrafo y guía turístico, Alexis Alcántara Tellería (42), ‘Monstruo de Tocache’, es el sospechoso y, quizás, el ser más odiado del Perú actualmente.
“¡Quiero justicia! Que el sujeto pague lo que hizo”, pidió Pilar.
Cabe precisar que el menor fue golpeado en la cabeza, sufrió fractura en una pierna y lo quemaron.
En redes sociales, el pueblo también exige lo mismo. “Era un angelito. ¡Cadena perpetua para este monstruo! No tiene perdón de Dios”
La ira contra Alcántara es tanta que el domingo centenares de personas se congregaron al hotel de Tocache donde Zoila y su pequeño fueron vistos por última vez el 16 de mayo.
Allí, la Policía no pudo realizar la reconstrucción. Acudieron al lugar del hallazgo, en Uchiza, donde se tuvo que cerrar los puentes de acceso para la diligencia.
Alcántara negó haber estado con ellos, pero su coartada fue desbaratada por la Policía porque aparece en los vídeos, Llevaba barba y cabello crecido. Cuando fue capturado en Lima tenía el pelo corto y se había rasurado la barba. También había eliminado todas sus fotos de redes sociales. Quería pasar desapercibido.
El sospechoso registra denuncias por violencia familiar y ya hacía planes para casarse. Conoció a Zoila a través de Facebook parejas con otro nombre: ‘André’.
Antes del viaje constantemente discutían y se desaparecía. Además, habría subido un estado al WhatsApp de ella cuando ya estaba muerta.
El pedido de los deudos y de la gente está avalado por la justicia.
La abogada penalista Ada Cruz Cárdenas sostuvo sobre el caso: “Se debe imponer la máxima sanción que contempla la ley por el feminicidio de Zoila Castillo y por la crueldad ejercida contra su menor hijo autista, quien se encontraba en una condición de especial vulnerabilidad e indefensión. La gravedad de estos hechos exige una respuesta ejemplar de la justicia. Asimismo, debe establecerse una reparación civil proporcional a la magnitud del daño causado, no solo como una obligación legal, sino como una medida de justicia para el menor que ha quedado huérfano tras perder a su madre y a su hermano”.
Agregó que: esa reparación debe contribuir a garantizar su atención, protección y oportunidades de desarrollo, frente a las consecuencias irreparables que este crimen ha dejado en la vida de toda su familia”.
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