
En los casi cuatro años que trabajó como secretaria, la venezolana Verónica Antiche Rodríguez (34) se ganó la confianza de su jefa Elizabeth Herrera, propietaria de una importadora de envases biodegradables de Lurín, hasta que decidió traicionarla: primero le robó sistemáticamente (según la agraviada) y, una vez que fue descubierta y despedida, envío a compatriotas suyos de la banda ‘Los Malditos de Villa’ a su negocio. Allí la secuestraron 50 minutos y masacraron porque no encontraban dinero. A su esposo y una trabajadora también los agredieron.
“Uno me agarró del cuello, me ahorcó, me dijo que me iba a matar, que revele mis cuentas, me metió un trapo en la boca, me rompieron la cabeza con un arma, me rompieron la nariz, estoy fracturada, no podía respirar y me desmayé. Yo sangraba. Uno de ellos me agarró de las piernas y arrastró. Me tiró agua en la cara para reaccionar, me dio cachetadas, me iban a matar, no me iban dejar vivir. Me han puesto puntos en la cabeza” fue el escalofriante relato de todo lo que vivió la agraviada.




Todo sucedió en la oficina del segundo piso de su negocio situado en Lurín.
Los tres delincuentes varones ingresaron a pie luego que uno de los choferes dejó la puerta abierta. Eran las 9:23 de la mañana.
En vídeos se observa que uno de ellos se dirigió a las oficinas y sorprendió a Elizabeth que estaba sentada.

Este criminal la golpeó reiteradas veces hasta hacerla sangrar. Ni siquiera ello lo detuvo. También redujeron a una secretaria y luego a la pareja de Elizabeth.
Fueron minutos de terror hasta que llegaron agentes de la comisaría de Lurín.
Los policías capturaron en flagrancia a Leonardo Marcano (42), Carlos Paredes (24) e Ismael López (23). Tenían un revólver y un auto en el que llegaron y con el que planeaban escapar.



Verónica Antiche, con ocho meses de embarazo, cayó cuando fue a dicha sede policial a preguntar sobre la situación de sus paisanos. Policías de esa unidad la detuvieron luego que sus propios paisanos la habrían delatado. “Ella era la que se encargaba de asuntos importantes como transferencias bancarias. Conocía la parte logística. Incluso, fue al cumpleaños de mis hijos”, precisó la víctima.
Debido a su situación, la Policía y Fiscalía analizaban su futuro hasta la noche del jueves 5 de mayo.
Con pancartas, los agraviados y familiares de ellos imploraron a las autoridades que no dejen libres a ninguno de ellos.
En abril, otros extranjeros también intentaron secuestrarla en la puerta de su negocio, pero ella los enfrentó y frustró todo.













