El anunciado paro de transportistas convocado para este miércoles 5 de marzo generó expectativa entre miles de usuarios en Lima y Callao. Sin embargo, durante las primeras horas de la jornada el servicio de transporte público se desarrolló con relativa normalidad en varios puntos estratégicos de la capital, pese a la protesta impulsada por gremios del sector que denuncian el aumento de la violencia y las extorsiones contra las empresas y los conductores.
Uno de los lugares donde se pudo constatar el flujo habitual de unidades fue el concurrido paradero de Puente Nuevo, en el límite entre El Agustino y San Juan de Lurigancho. En este punto, considerado uno de los más transitados de la ciudad, combis y buses continuaban recogiendo pasajeros con dirección hacia Ate, Vitarte y otros distritos. Las imágenes difundidas por un reporte televisivo mostraban un movimiento muy similar al de cualquier día laboral.
En ese sector se observó la presencia de diversas unidades de transporte público como ‘los chinos’, ‘los loritos’ esperando pasajeros, mientras que decenas de personas aguardaban en los paraderos para iniciar su jornada laboral o dirigirse a sus centros de estudio. Además, varios usuarios realizaban transbordos para continuar sus trayectos hacia otros distritos de Lima Metropolitana.
Pese a esta aparente normalidad, la convocatoria al paro fue difundida previamente por organizaciones de transportistas que planteaban una concentración inicial en la Plaza Dos de Mayo como punto de partida para visibilizar la grave situación que atraviesa el gremio, pero después se anuncia la movilización hacia la Plaza San Martín para después llegar al Congreso de la República debido a las extorsiones y ataques contra conductores.
Dentro de los datos que motivaron la protesta se mencionan cifras alarmantes como que durante durante el año 2024 se registraron alrededor de 50 conductores asesinados, mientras que en 2025 el número de víctimas mortales oscilaría entre 56 y 73. Asimismo, se reportan más de 18.000 casos vinculados a extorsiones y amenazas en Lima y Callao.
Uno de los hechos recientes que incrementó la preocupación ocurrió apenas un día antes de la convocatoria al paro, cuando un conductor, de apenas 21 años, fue asesinado en la zona de Gambetta, en el Callao. Este crimen volvió a encender las alarmas en el sector transporte, cuyos trabajadores denuncian sentirse desprotegidos frente a las mafias que operan en diversas rutas.
Mientras tanto, otros puntos de la ciudad también mostraban actividad regular en las primeras horas de la mañana. En el óvalo Izaguirre, en el distrito de Los Olivos, la circulación de buses y combis se mantenía constante y con una importante presencia de pasajeros, especialmente durante la hora punta. Este escenario reflejaba que, al menos inicialmente, el paro no generó un impacto visible en la oferta de transporte público.
En paralelo a la movilización anunciada por los gremios, el Gobierno adelantó que prepara medidas frente a la creciente inseguridad. El presidente del Consejo de Ministros, José María Balcázar, informó que se trabaja en un plan que incluiría modificaciones al Código Penal y al Código Procesal Penal. El Ejecutivo tiene previsto solicitar facultades legislativas al Congreso para impulsar estas reformas, luego de que el gabinete solicite el voto de confianza.
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