Ella escribe de todo y de nadie. Del café que humea, del sonido que se escucha en el silencio, del amor que se lee en una mirada y del canto que está por nacer. Claudia Gonzales Villamar ha publicado Rubato, entre partituras, su última obra. Ella también compone canciones y, entre ese ir y venir entre la inspiración y la creación, se da espacio para ofrecer una entrevista llena de honestidad y de revelaciones de su alma de artista. Una charla inspiradora.
Claudia, ¿Cuál es el mejor momento para crear?
La musa inspiradora llega en cualquier momento. A veces de día o de madrugada.
¿Qué se hace en ese caso?
Anoto en mi teléfono y la idea va quedando allí para que me sirva después, cuando me siento a escribir un cuento, una novela o una canción.
¿Y si no llega esa motivación?
Siempre está, porque soy una captadora de conversaciones, de conceptos o de frases que la gente suelta y que me parecen interesantes; cosas que siempre surgen en una conversación cotidiana.
Explícanos por favor
Si alguien expresa algo simpático, inspirador o poético, lo transformo según la necesidad que tenga en ese momento.
¿O sea?
Eso me motiva y me produce un torrente de inspiración. Cuando ya tengo avanzado el trabajo, pienso en cómo aquello que dije o escuché me puede servir.
Creas canciones e historias, ¿Cómo separas para una u otra actividad lo que recoges en la calle?
Soy orgánica e intuitiva. Puedo estar escribiendo un tema musical y, a la vez, un libro; de pronto recuerdo algo que anoté y ahí decido si va para un lado o para el otro.
¿Tu personalidad debe ser muy variable?
De acuerdo con lo que observo, me digo: esto va para la historia triste que estoy escribiendo o para mi canción divertida.
¿Y puedes sufrir o llorar mientras redactas?
Tengo la facilidad de entrar en personaje. Pienso en cómo me sentiría si me pasara lo que les sucede a mis protagonistas.
En tu libro Rubato, ¿alguien tiene cosas tuyas?
Allegra, la protagonista, está en el medio de mi personalidad y la de mi hija, pero tampoco lo es en su totalidad.
¿Y en tus temas musicales?
Son pequeños cuentos donde intento que tengan un final esperanzador, por más que la canción sea triste.
Siento que tu mensaje es: ‘Hay que hacer lo que creías que no podías hacer’.
Vivo enamorada del amor. Con mi esposo estamos juntos desde hace 32 años y tengo dos hijos. Me encanta cuando alguien hace con amor lo que le toca hacer como profesional.
¿Un secreto a la hora de componer?
No cambio una palabra solo porque rime, sino para que diga lo que realmente deseo transmitir.
¿El momento justo para crear?
Como te dije, la musa inspiradora llega a cualquier hora, pero prefiero sentarme en las madrugadas para plasmar lo que viene dando vueltas en mi cabeza.
¿Conclusión?
Soy un búho a la hora de crear.
¿Es cierto que todavía llevas cursos o talleres de literatura?
Uno nunca termina de aprender. Hay que estar preparado para cuando llegue la inspiración.
Haz una confesión honesta.
De las canciones y libros publicados, debo agradecer a las miles de personas que se cruzaron en mi vida, que conversaron, discutieron o se dijeron frases bonitas. Ellas fueron mi punto de partida para crear una historia.
¿O sea?
Soy una cazadora de historias.
¿El cine también es una buena fuente para capturar cuentos?
He visto películas hermosas donde hay un instante que me deja emocionada y, automáticamente, siento el deseo de escribir una historia a partir de ello.
¿Cuál es la conclusión?
Hago arte del arte.
Escribes cuentos y a la vez compones canciones. ¿Eso a dónde te ha llevado?
Me gusta meter mi música dentro de mis libros y, en ellos, mis canciones.
¿Dónde se puede adquirir Rubato?
En Book Vivant de San Isidro, también en Mierda Librería de Miraflores y Placeres Compulsivos de Barranco.
Un gran abrazo.
Un saludo a todos los lectores.
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