El joven guardaparque shipibo-konibo de la Reserva Comunal El Sira fue reconocido por National Geographic Camping Perú por las fotografías y videos con los que retrata la riqueza natural de Ucayali. Foto: Composición Trome / Alberth Sánchez.
El joven guardaparque shipibo-konibo de la Reserva Comunal El Sira fue reconocido por National Geographic Camping Perú por las fotografías y videos con los que retrata la riqueza natural de Ucayali. Foto: Composición Trome / Alberth Sánchez.

¡PERUANO QUE DEJA HUELLA! Mientras muchos sueñan con recorrer la Amazonía, Alberth Sánchez pasa buena parte de su vida entre senderos, ríos y montañas. Como guardaparque de la Reserva Comunal El Sira, en Ucayali, patrulla durante días el bosque, instala cámaras trampa para monitorear especies amenazadas y trabaja junto a comunidades indígenas para proteger uno de los ecosistemas más importantes del país. Pero su misión no termina ahí: cada fotografía y cada video que registra buscan mostrar al mundo la riqueza natural y cultural de la selva peruana.

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Esa pasión por la conservación y la creación de contenido audiovisual le valió ser uno de los nueve ganadores del Primer Concurso Nacional de Formatos Audiovisuales 2025 de National Geographic Camping Perú, certamen que reunió cerca de tres mil propuestas de todo el país.

Un sueño que nació en su comunidad

Alberth pertenece al pueblo indígena shipibo-konibo y creció en la comunidad nativa de Puerto Nuevo, rodeado de bosques. Aunque dejó su tierra para estudiar Ingeniería Agroforestal en Lima gracias a Beca 18, nunca dejó de pensar en regresar.

“Siempre mi sueño fue explorar el bosque, estar cerca de las comunidades nativas y trabajar junto a ellas porque también crecí ahí”, cuenta.

Alberth junto a otros trabajadores en la Reserva Comunal El Sira. Foto: Alberth Sánchez.
Alberth junto a otros trabajadores en la Reserva Comunal El Sira. Foto: Alberth Sánchez.

Su vocación nació cuando era apenas un niño. Recuerda que unos guardaparques llegaron a su comunidad para brindar un taller de educación ambiental. Aquel encuentro marcó su futuro.

“Eso fue lo que más me marcó. Cuando crecí supe que quería dedicarme a este trabajo”, recuerda.

Terminó la universidad y no dudó en volver a Ucayali. Desde 2023 forma parte del equipo de guardaparques de la Reserva Comunal El Sira, el primer trabajo de su vida profesional y, asegura, el que siempre soñó tener.

Días enteros en la selva

Aunque muchos imaginan que ser guardaparque consiste únicamente en recorrer el bosque, la realidad es mucho más exigente. Alberth explica que algunos patrullajes duran hasta una semana y requieren largas caminatas, navegación por ríos y permanencia en zonas alejadas de cualquier centro poblado.

Mono lanudo amazónico (Lagothrix), fotografiado por Alberth Sánchez en la Reserva Comunal El Sira. Foto: Alberth Sánchez.
Mono lanudo amazónico (Lagothrix), fotografiado por Alberth Sánchez en la Reserva Comunal El Sira. Foto: Alberth Sánchez.

“Físicamente tienes que estar preparado. Hay patrullajes que duran varios días y debemos estar atentos ante cualquier amenaza para el área natural protegida”, explica.

Además de las labores de vigilancia, participa en monitoreos biológicos utilizando cámaras trampa para registrar especies emblemáticas como el oso de anteojos y el paujil del Sira.

Paradójicamente, el animal que más anhela encontrar sigue siendo un misterio para él.

“Si tengo la oportunidad de encontrar aunque sea un rastro del oso de anteojos, sería lo mejor que me podría pasar”, dice. Hasta ahora solo ha logrado observarlo a través de las imágenes captadas por las cámaras instaladas en el bosque.

Una familia asháninka lo ayudó cuando más lo necesitó

Entre las muchas experiencias que ha vivido en la selva, hay una que recuerda con especial cariño.

Reserva Comunal El Sira. Foto: Alberth Sánchez.
Reserva Comunal El Sira. Foto: Alberth Sánchez.

Durante una expedición para monitorear al oso de anteojos en la zona del Gran Pajonal, se quedó sin víveres en plena ruta. Una familia asháninka lo acogió y compartió con él sus alimentos mientras terminaba su trabajo.

“Gracias a Dios me encontré con una familia asháninka que me recibió cuando me quedé sin víveres. Incluso me acompañó a terminar mi labor”, relata.

Aquella experiencia terminó con un almuerzo poco habitual: la familia cazó una serpiente que luego compartieron como alimento.

Lejos de intimidarlo, asegura que momentos como ese le permiten conocer mejor la vida en la Amazonía y fortalecen su compromiso con las comunidades que habitan el bosque.

Una cámara para contar historias

Su pasión por la fotografía nació mucho antes de convertirse en guardaparque. Durante unas vacaciones en su comunidad conoció a un grupo que grababa un documental y por primera vez tuvo una cámara profesional entre las manos.

Este jaguar (Panthera onca) es el felino más grande de América. Foto: Alberth Sánchez.
Este jaguar (Panthera onca) es el felino más grande de América. Foto: Alberth Sánchez.

La curiosidad hizo el resto. Más adelante llevó un curso de fotografía en la universidad y comenzó a registrar todo aquello que encontraba en sus recorridos. Hoy comparte esas imágenes y videos en redes sociales con un objetivo claro: acercar la Amazonía a quienes nunca han tenido la oportunidad de conocerla.

“Hay muchas historias que necesitan ser visibilizadas, ser inmortalizadas”, afirma.

Precisamente ese trabajo fue el que llamó la atención de Marina Gozalo, organizadora del concurso de National Geographic Camping Perú, quien lo animó a participar. Alberth presentó tres fotografías y un video sobre los paisajes y la vida al aire libre en Ucayali. Meses después recibió la noticia de que había sido seleccionado entre miles de participantes.

“Sentí mucha alegría porque este reconocimiento también representa el trabajo que realizan todos los guardaparques del Perú”, señala.

Mirar hacia el futuro

Hoy Alberth divide su tiempo entre los patrullajes, los talleres de educación ambiental en comunidades indígenas y la creación de contenido sobre la Amazonía. Sin embargo, siente que apenas está dando el primer paso.

Su gran sueño es convertirse en investigador y documentalista para seguir mostrando la biodiversidad y las historias que nacen en el bosque. “Es un paso más hacia un gran sueño: documentar la naturaleza”, concluye.

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