La batalla contra la indiferencia se da en la calle: metro a metro, lata a lata. Adolfo Dammert Ludowieg no habla desde la comodidad de un escritorio corporativo; su voz, recuperada tras tres operaciones contra el cáncer, se escucha segura y con esperanza. Desde la presidencia de la Liga Contra el Cáncer, lidera la Colecta Nacional 2026, una cruzada que en este mes de agosto busca arrebatarle víctimas a la estadística más cruel del Perú: 220 diagnósticos diarios.
¿Ustedes no tienen apoyo gubernamental?
No recibimos fondos públicos. Los que percibimos son las donaciones de las personas y las empresas generosas que nos ayudan.
O sea, esto es autogestionario.
Absolutamente.
¿Y nunca ha habido un acercamiento con el gobierno?
No, y no lo habrá.
¿Por qué?
Nosotros creemos que la independencia nos da capacidad de movimiento para hacer lo que creemos sin lentitud.
¿Un ejemplo?
Alguien llama para pedir una cita y la va a conseguir de inmediato. No se va a demorar meses.
¿La conclusión?
No buscamos rendir utilidades, no buscamos ganar dinero.
¿Atenderse es barato?
No, pero es absolutamente accesible. Pedimos una donación: 40, 39 o 35 soles. Es que hay que mantener esta institución, pero eso no quita que hagamos atenciones gratuitas en muchísimos casos. Eso es muy importante subrayarlo: todas las unidades móviles que circulan por Lima y provincias brindan atenciones gratuitas.
¿Andan todos ustedes trabajando ad honorem?
Absolutamente. Estoy dedicado a la Liga Contra el Cáncer desde que me eligieron presidente en el año 2007. Me encanta estar acá.
Vivimos tiempos de desconfianza, ¿la gente se solidariza?
Siempre fueron muy generosos con nosotros. Y eso nos ha permitido cumplir con nuestras funciones.
¿Nunca un canal de televisión trató de juntarse para hacer alguna especie de Teletón?
No, pero el apoyo que nos dan los medios de comunicación es sumamente importante.
¿Les abren las puertas?
Nos dan apertura en sus programas noticiosos, nos dan espacios gratuitos para la transmisión de nuestros mensajes. No hay quejas.
¿Las empresas responden de manera positiva?
Hay que correr por todos lados y tocar la puerta.
¿Eso qué quiere decir?
Es un porcentaje pequeño el que responde, aunque siempre encontramos una puerta que se abre.
¿Es un trabajo de todos los días?
Claro, porque acá no haces un contrato por años. Te donan una vez y después ya no. Cambian los gerentes, cambian los directorios, cambian las políticas.
¿O si no?
Sabes cómo somos los seres humanos: “Ya te ayudé, compadrito”, te responden.
¿Has descuidado tus empresas?
Soy publicista y tengo un grupo de agencias. Cuando llegué, me dije: ‘Le daré el 20 por ciento de mi tiempo a la Liga y el 80 a mi trabajo’, y es al revés, ja, ja.
Has tenido cáncer y esto estresa, por más que sea una obra de bien.
El doctor me dice que baje el ritmo, pero es imposible, porque acá todos los días hay una cosa nueva, algo por hacer.
¿No te puede hacer daño?
Es un lindo estrés. Consigues el apoyo y sales lleno de vida.
¿O sea?
Sentir que puedo hacer algo por otras personas me llena de vida. Me da energía.
Imagino que, al principio, cuando te negaban apoyo, te incomodabas.
Hay que ponerse en los zapatos del otro para no calificar.
¿Por qué?
Cuando era un muchacho yendo a la universidad, me pararon unas señoras en la calle con unas alcancías pidiendo apoyo, respondí que no tenía sencillo y seguí caminando.
¿Entonces?
Tiempo después me dio cáncer y hasta el día de hoy me arrepiento de no haber ayudado.
¿Y si de verdad no tienes?
Decir: ‘Mire señora, madre, no tengo ahora’, eso motiva al que está pidiendo.
¿Esa experiencia te cambió la vida?
Sí, porque me dio de manera agresiva, me curé y Dios me ha dicho: ‘Ahora sal tú a pedir’.
Es maravilloso lo que cuentas.
Pero me da un poco de vergüenza porque hice lo que no debía hacer. Hoy es el mejor ejemplo. Sigo sentado acá. La enfermedad quiso llevarme, y ahora soy su enemigo declarado.
¿Te llamaron antes de que el cáncer te atacara?
En 1980 me invitan y en diciembre de ese año mi padre muere de esta enfermedad.
¿Entonces?
Decidí quedarme a ayudar como un homenaje a mi viejo, y en marzo del 81 me lo detectan a mí.
¿Qué te gustaría que entienda la gente?
No me cabe en la cabeza que una persona no se haga una detección, porque a tiempo, se cura. La gente tiene miedo. El miedo es amigo del cáncer, lo favorece. Es su amigo, es su cómplice.
La estadística preocupa y también motiva.
Claro. El 95% de los casos donde se encuentra un cáncer temprano es una vida salvada.
¿Cada cuánto tiempo es recomendable el chequeo?
Una vez al año.
¿Cuál es el más frecuente?
En mujeres, mama y cuello uterino. En hombres, próstata.
¿A nombre de quién sale el Yape?
Al de la Liga. Y el número es 955916736.
¿Pero la recepción de los aportes es todo el tiempo?
Se puede donar siempre , aunque esta campaña es hasta fin de mes.
Adelante y que todo salga bien.
Gracias al Trome por este apoyo.
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