Venezuela vive horas de angustia luego de que dos potentes terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 remecieran el centro del país, provocaran el derrumbe de edificios, dejaran personas atrapadas bajo los escombros y obligaran al Gobierno a declarar el estado de emergencia, mientras una evaluación preliminar del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierte que el desastre podría dejar entre 10 000 y 100 000 fallecidos.
La emergencia fue anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien informó que la medida se adoptó tras los severos daños materiales causados por los sismos y ante la necesidad de movilizar todos los recursos disponibles para atender la crisis.
“Estamos en este momento declarando el estado de emergencia, tal como lo contempla nuestra Constitución”, señaló Rodríguez durante una alocución transmitida por la televisión estatal, acompañada por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello.
La mandataria también informó que toda la red pública y privada de salud fue activada, especialmente en las zonas más golpeadas por los terremotos, para atender a las personas afectadas.
Los movimientos telúricos ocurrieron con menos de un minuto de diferencia. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, primero se registró un sismo de magnitud 7,2 a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas y, segundos después, otro de magnitud 7,5 sacudió la misma región.
Las escenas de desesperación comenzaron a multiplicarse en la capital venezolana. Edificios colapsados, viviendas destruidas y personas atrapadas bajo los escombros marcaron las primeras horas posteriores al desastre.
El ministro Diosdado Cabello confirmó que varias estructuras se desplomaron y que los organismos de emergencia trabajan en labores de rescate. “Se nos han venido unos edificios, casas y viviendas se han desplomado, estamos atendiéndolos con todos los organismos de seguridad y asistencia, de protección civil”, indicó.
Uno de los puntos más afectados fue el municipio de Chacao. Su alcalde, Gustavo Duque, informó que dos edificios colapsaron frente a la plaza Altamira y reconoció la existencia de víctimas mortales, aunque evitó precisar una cifra mientras continuaban las operaciones de búsqueda.
“Lamentablemente, hasta ahora sí, pero estamos enfocados en tratar de rescatar a la mayor cantidad de vecinos con vida”, declaró en medio de las labores de emergencia.
La presidenta encargada también informó que el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal aérea que sirve a Caracas, fue cerrado debido a los graves daños sufridos por su infraestructura.
Durante la noche, equipos de rescate trepaban entre los restos de edificios derrumbados, mientras familiares buscaban desesperadamente noticias de sus seres queridos. Videos difundidos desde Caracas mostraban daños estructurales, presencia de bomberos y zonas enteras afectadas por cortes de electricidad y fallas en los servicios de Internet.
La dimensión de la tragedia encendió las alarmas internacionales. El Servicio Geológico de Estados Unidos activó una alerta naranja por impacto humano y económico, una categoría que refleja un riesgo elevado de víctimas y pérdidas materiales.
Según la evaluación preliminar de su sistema PAGER, existe una probabilidad significativa de que el número de fallecidos se ubique entre 10 000 y 100 000 personas. El organismo aclaró que se trata de una proyección basada en modelos automáticos que consideran la intensidad del movimiento, la población expuesta y la vulnerabilidad de las edificaciones.
“Es probable que haya un elevado número de víctimas y daños extensos, y es probable que el desastre sea de gran alcance”, señaló el organismo estadounidense en su primera estimación.
Por otro lado, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos explicó que ambos movimientos conformaron un “doblete sísmico”, un fenómeno poco frecuente en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en una misma zona. Posteriormente, el organismo identificó al sismo de magnitud 7,5 como el evento principal.
Tras las primeras evaluaciones, el Sistema de Alerta de Tsunamis canceló el aviso emitido para Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses, aunque inicialmente también había advertido sobre posibles olas peligrosas para Aruba, Curazao y Bonaire.
Mientras continúan las labores de rescate y evaluación de daños, Venezuela enfrenta una de las emergencias sísmicas más graves de su historia reciente, con cientos de rescatistas desplegados y miles de personas pendientes del destino de familiares y vecinos atrapados en las zonas más afectadas.
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