En el marco del Día Mundial del Emprendedor, la historia de Elena, comerciante de anticuchos en Ate, refleja la de miles de peruanas luchadoras que, pese a las dificultades, encontraron en el emprendimiento una manera de salir adelante. Con el apoyo de su familia y de Compartamos Banco, Elena convirtió años de esfuerzo y perseverancia en un negocio que hoy sostiene su hogar y los sueños universitario de sus hijos

Entrevista:

¿Quién es Elena y de dónde viene?

Mi nombre es Emilia Pariona Cárdenas, pero todos me dicen Elena. Tengo 50 años. Nací en Lima, pero crecí en Andahuaylas. Desde muy pequeña me tocó trabajar, la vida no ha sido fácil. Somos cinco hermanos y había que salir adelante como sea. Aprendí desde niña que nadie te regala nada y que, aunque cueste, hay que seguir caminando.

¿Cómo fue tu vida antes de empezar a vender anticuchos?

Desde niña trabajé en casas, haciendo labores domésticas. Cuidé niños durante muchos años. La señora con la que viví fue como una segunda madre para mí y me enseñó muchas cosas buenas.

Ahí entendí el valor del trabajo honesto y la importancia de nunca perder la dignidad, aunque la vida sea dura.

¿Qué fue lo que te motivó a emprender?

Yo vi a mi mamá. Ella trabajaba mucho por muy poco dinero, hasta que decidió emprender y salir adelante. Cuando yo empecé a vender comida, me di cuenta de que el negocio propio sí podía dar frutos. Ahí nació en mí la idea de que también podía luchar por algo que fuera mío y no solo sobrevivir.

¿Cuándo decides dedicarte a los anticuchos?

Hace unos 15 años. Empecé vendiendo solo cuatro platitos. Nada más. Poco a poco fue creciendo el negocio y la confianza de la gente. Cada platito vendido era una pequeña victoria que me daba fuerzas para volver al día siguiente.

Hoy, ¿cómo ha cambiado tu vida gracias a tu negocio?

Me ha ayudado muchísimo. Empecé con una carreta y hoy tengo un local. Además, vivo mejor, puedo apoyar a mis hijos en sus estudios y darles oportunidades que yo no tuve. Dos de ellos están en la universidad y eso me llena de orgullo. Cada logro de mis hijos es la mejor recompensa por tantos años de sacrificio.

¿Qué tan importante ha sido el apoyo financiero en este camino? Ha sido clave para mi vida. Antes yo trabajaba solo para pagar deudas de financiamientos informales, que cobraban intereses muy altos y se quedaban casi con todo mi capital. Sentía que trabajaba y trabajaba, pero no avanzaba. Cuando entré a Compartamos Banco, primero a través de un crédito grupal, sentí que alguien por fin me daba una oportunidad, incluso estando en Infocorp.

Gracias a eso pude salir de esos préstamos y volver al sistema financiero formal. Pasé de vivir del día a día a poder planificar mi negocio y mi futuro con tranquilidad.

¿Cómo ha sido tu relación con Compartamos Banco a lo largo de los años?

Mi relación con Compartamos Banco ya tiene más de 10 años. Desde el inicio sentí acompañamiento. Mi asesora siempre está pendiente: me llama, me pregunta cómo va el negocio, cómo estoy yo, cómo está mi familia. No es solo ir a pagar una cuota. Hay seguimiento, hay confianza y hay alguien que te escucha. Para mí el banco se ha convertido en una especie de familia que camina contigo mientras creces. Eso te da seguridad, sobre todo cuando vienes de una vida donde nadie apostaba por ti.

Además del crédito, ¿qué otros servicios usas hoy de Compartamos Banco en tu día a día?

Hoy no solo tengo crédito con Compartamos Banco; también uso BIM, la billetera digital, para manejar mi dinero de forma más ordenada. Con eso puedo recibir pagos, hacer transferencias y mover mi plata sin complicarme, sin tener que cargar efectivo todo el tiempo. Para mí eso ha sido un alivio, porque me ayuda a ahorrar tiempo y a sentirme más tranquila en mi trabajo diario. Siento que ahora el banco me acompaña en todo: no solo me presta, sino que me da herramientas para administrar mejor mi negocio y mi plata.

¿Qué cambios concretos lograste gracias a ese apoyo?

Pude mejorar mi casa, invertir mejor en mi negocio y sostener los estudios de mis hijos. Antes sobrevivía, ahora puedo pensar en el futuro. Hoy siento que tengo control de mi esfuerzo y que lo que gano, vale la pena.

¿Qué sueños tienes ahora como emprendedora?

Ver a mis hijos graduados, con su título en la mano. También hacer crecer más mi negocio y dar trabajo a más personas. Sueño con dejar un ejemplo de lucha y de que sí se puede salir adelante honradamente.

Finalmente, ¿qué mensaje darías a otros emprendedores en este día?

Que no es fácil, nunca lo será. Siempre habrá obstáculos, pero hay que ser perseverantes. Si hoy no se puede, mañana sí. No rendirse jamás: quien lucha con el corazón, siempre encuentra un camino.

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