
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una milanesa de pollo con arroz graneadito, ensalada rusa y, para tomar, un refresco de maracuyá. “María, el caso de Carlos Zambrano, Sergio Peña y Miguel Trauco es muy grave.
Los tres han sido denunciados por una joven argentina que los acusa de abuso sexual en Uruguay. Son deportistas que han jugado en el extranjero, en la selección y que son de un club grande como Alianza Lima, que les paga muchísimo dinero. La justicia está investigando y ojalá se sepa la verdad.
Pero esta delicada situación debe servir de ejemplo a todos, especialmente a los más jóvenes. Y la enseñanza es que todas nuestras decisiones tienen consecuencias. Así que siempre hay que pensar dos veces antes de hacer algo.
No podemos actuar por impulsos sin tener en cuenta lo que puede ocurrir después. Si los tres jugadores de Alianza no hubieran decidido meter mujeres al hotel donde el equipo estaba concentrado y solo se hubieran dedicado a jugar, entrenar y descansar, como debería hacer todo deportista serio, hoy no tendrían ningún problema ni sus familias estarían padeciendo este escándalo.
Así que, como decía, siempre hay que ser precavidos y adoptar las decisiones más inteligentes de manera seria y responsable. Si me invitan a una fiesta, lo primero que debo ver es si la zona es peligrosa, quiénes irán, cómo voy a llegar y cómo regresaré a casa. En un país donde la delincuencia más sanguinaria sigue avanzando, es de vida o muerte tener estas consideraciones.
Lo mismo ocurre con los estudios. Si quiero estar bien preparado para afrontar el futuro y la vida, debo estudiar y eso implica hacer un esfuerzo.
Pero muchos no están dispuestos a hacerlo, porque prefieren ver la televisión, el celular o dormir. Paran con amigos, en fiestas o se niegan a estudiar. Es como si creyeran que siempre serán jóvenes y que sus padres los mantendrán toda la vida. La consecuencia será que no lograrán ninguna de sus metas”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








