Usen la inteligencia contra ‘Los Chukys’.
Usen la inteligencia contra ‘Los Chukys’.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín verde con milanesa, y para calmar la sed pidió una jarrita de naranjada heladita. “María, el hampa organizada ha crecido de manera alarmante en el Perú, al extremo que ha hecho colapsar a la Policía.

Están en todas las grandes ciudades del país, en la selva, en la sierra y en la costa. Extorsionan desde bodeguitas de barrio y colectiveros informales, hasta grandes empresas de construcción o ladrilleras. Tienen sus ejércitos de sicarios y hasta empresas por donde lavan el dinero.

Una de estas bandas, ‘Los Chukys’, por ejemplo, exige cupo a seis empresas de transporte con sede en Ventanilla. El sábado, un falso pasajero dejó un manuscrito en un vehículo de la empresa Midivisa.

‘Este comunicado es para que se pongan en línea con nosotros desde hoy, de lo contrario derramaremos sangre. La próxima vez no aviso. A la próxima mato’, les dicen a los choferes. Horripilante. Son unos malditos.

Por eso necesitamos cazarlos, perseguirlos, detenerlos y encarcelarlos de por vida en prisiones donde no tengan visitas ni comunicación. Saber que van a ser sepultados de por vida hará que cesen en su ataque a la sociedad.

Para ello, la Policía debe utilizar la inteligencia. Así como el Gein al mando de Benedicto Jiménez capturó al genocida Abimael Guzmán, de la misma manera se debe actuar con las mafias de la extorsión y el secuestro.

El Estado les debe proveer de todo lo que necesiten, desde personal a vehículos, drones, logística moderna y armas. Igualmente construir penales inexpugnables. Por eso reitero mi pedido de que reabran El Frontón, por muy caro que parezca. Allí no recibirán visitas ni entrará señal de celular.

Cambien igualmente las leyes para los casos de delincuentes que amenazan la existencia de la sociedad. Ellos deberían estar como el ‘Chapo’ Guzmán en Estados Unidos. Encerrado de por vida, con solo una hora de patio.

Y salgamos de los organismos internacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos o la Convención del Niño y el Adolescente, que defienden al delincuente y no a los ciudadanos honestos”. Muy bien, Gary. Me voy, cuídense.

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