Semana Santa no es juerga ni desenfreno
Semana Santa no es juerga ni desenfreno

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un chaufa de mariscos y una jarrita con chicha morada. “María, este domingo se inicia la Semana Santa, fecha en la que se recuerda el sacrificio de Jesús en la cruz para enseñar a todos los seres humanos a seguir la religión del amor, la esperanza y la fe.

Muchos esperan con ansias la celebración para recorrer iglesias, compartir con la familia y rezar. Otros miles se alistan para salir de viaje al interior del país o al extranjero, mientras los más jóvenes buscan días de relajo en campamentos en la playa, discotecas o cruceros por el Caribe.

Cada quien hace de su vida lo que desee y vive la fe a su manera. Sin embargo, desde hace algunos años la fiesta cristiana se ha ido desnaturalizando. Estas fechas deben ser para la reflexión.

Durante la Semana Santa se conmemoran los últimos momentos de la vida de Jesús: el Domingo de Ramos es el día en que se celebra la entrada del Señor a Jerusalén, el Jueves Santo es la fecha de la Última Cena, el Viernes Santo recuerda la crucifixión, el Sábado Santo es día de duelo y, finalmente, el Domingo de Pascua se celebra la resurrección”.

“Para los cristianos es el fundamento de la fe. La promesa de la vida eterna, la creencia en un único Dios y el perdón de los pecados.

No debemos olvidar esto, sobre todo los jóvenes. Creen que el feriado largo es juerga interminable, alcohol, baile, sexo y desenfreno. Pero debería ser de integración familiar, reflexión, oración, penitencia y alegría sana. Esta ola criminal tiene mucho que ver con el cambio de la moral en la sociedad, donde hoy priman el culto al dinero ya la apariencia.

Divertirse no es malo, relajarse tampoco. Pero todo tiene su tiempo y maneras. Aquí no somos cucufatos ni pretendemos dar lecciones de moral, solo pedimos pensar en lo que significa esta celebración religiosa.

Para qué se hizo y qué debemos hacer. Solo un momento como ese podría cambiarnos como país”. Bien dicho, Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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