
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tiradito de pescado de entrada y de fondo un chaufa de mariscos. Para tomar, una limonada frozen. “María, el pueblo peruano es bastante religioso, pero sobre todo eminentemente católico. Desde ayer miles de familias realizaban el tradicional recorrido de las siete iglesias, pues se conmemora la pasión y crucifixión de Jesús.
Chicos y grandes, enfermos en muletas o sillas de ruedas, ancianos caminando con ayuda llevaban las palmas de olivo con respeto y devoción. La mayoría rezaba por salud, trabajo y la paz.
Para que cese la delincuencia asesina que acaba con la vida de peruanos inocentes, como la señora que viajaba en un bus en Puente Piedra y murió baleada por criminales que cobran cupos a los conductores. Pero en estas épocas también es común que muchos se den una escapada a las playas, sobre todo a las del sur, para pasar momentos en familia y con amigos.
Cada persona vive la Semana Santa a su manera, pero desde chico me enseñaron que este tiempo es el de la reflexión en familia. Algunos consejos para pasar estos días:
Haz actividades en familia. Los que tienen la suerte de descansar pueden pasar el tiempo junto a sus hijos. Preparar la comida y comer todos reunidos, por ejemplo.
Momentos en el hogar. Las personas que no deseen salir de casa pueden vivir experiencias simples e invalorables al mismo tiempo. Ver una película en familia puede ser un recuerdo que se guarde para siempre en el corazón de padres e hijos.
Viajar o dar un paseo. Visitar un lugar diferente, conocer costumbres y gastronomía distintas también puede ser una experiencia imperecedera.
Conversa con tus hijos. El momento es propicio para reflexionar sobre el significado del sacrificio de Jesús en la cruz. Los menos religiosos también pueden hablar sobre temas importantes. Por ejemplo, transmitir valores como el respeto y el amor hacia los demás, ayudar al prójimo”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








