Se viene el cumpleaños de Pancholón.
Se viene el cumpleaños de Pancholón.

El Chato Matta llegó al restaurante por un tiradito a la chalaca y una cojinova frita con ensalada y arroz blanco graneadito. Para calmar la sed pidió una jarrita con agua de cebada. “María, me llegó un mensaje de ‘wasap’ del gran Pancholón. ‘Chatito, tú eres mi hermano, baja urgente a mi búnker, cuidado con los sapos rabiosos, envidiosos y mala leche’. Su voz estaba medio rara y fui volando.

El gordito estaba resaqueado. Se había amanecido tomando vino con la grandota en La Posada y le entró la nostalgia. ‘Causita, ya estamos en el mes de mi cumpleaños, la vida me sonríe, tengo un camionetón, dólares, me iré de viaje al Caribe, pero no me siento feliz.

La vida da vueltas, me divorcié dos veces, disfruto con amigas cariñosas, ‘bebitas’, pero nunca me olvido que estuve a un paso de la muerte, en cuidados intensivos y entubado. Abrí los ojos y esa luz blanca me hizo ver mi vida como una película.

La enfermedad me agarró con los bolsillos vacíos. El colon, la vesícula, la próstata, el corazón y los triglicéridos me tumbaron. Más de 30 años de interminables amanecidas a puro ron, parándole la juerga, trago y la comida a tanto alcahuete que se sentaba a mi lado y en ese momento estaba más solo y misio que el ‘Chavo del 8’.

La vida es una ruleta rusa. Estás arriba o abajo. Ya perdí la cuenta de las mujeres que pasaron por mi vida. Vino un abogado que me conoce y me preguntó qué pensaba de que su novia le está exigiendo casa y carro antes de casarse. Él tiene 50 y ella 30”.

“‘Causa -le dije- hay mucha gente que está confundida, pero yo tengo las cosas claritas. Una cosa son los detalles que tengas con tu pareja, regalitos y viajes que nacen del corazón, y otra que tengas que comprar caricias, besos y frases fingidas. Un ‘te amo’, ‘te quiero’ no valen mil, 100 mil dólares ni un millón. Tampoco creo en las relaciones de muchos años de diferencia.

Cuando avanza la edad y te toman la presión todas las noches, ahí te arrepientes de las malas decisiones. Tú enfermo y ella enterita. Es mejor esperar la vejez y contratar a una enfermera que tener al enemigo, al diablo a tu lado. El amor crece solo, nace solo, es face to face. ¿Ustedes creen que un amor verdadero puede surgir de dos computadoras o dos que se juntan por necesidad o soledad?

Para mí, los Tinder y esas páginas solo sirven para ‘limpieza de cutis’ y los sonsos que se quieren engañar. Ahora estoy con la ‘tóxica’, pero ella sabe que no puedo con mi genio y la paso bien en La Posada con otras mujeres. Ella me conoció y aceptó así, no puede reclamar nada.

¿De qué valen todas las juergas que viví? ¿Dónde están todos esos hinchas y camarones que me pasaban la mano? Botaba la plata que ganaba en la radio, miles de dólares. Chato, la vida te enseña, la mujer que vale, así como está contigo en los cruceros por Miami, cuando estás postrado en una cama, si te ama, tiene que limpiarte el popó, alcanzarte el papagayo y dormir en un sillón a tu costado.

No estar haciendo números a ver si te mueres. Lo bueno es que ya estoy mejor. Volveré a ser el ‘tigre’ de toda la vida y seguir haciendo el amor, pues moriré mujeriego, soy un vagabundo, como canta mi causa Josimar’”. Pucha, ese señor Pancholón es demasiado cochino y sinvergüenza. Va a terminar solo. Me voy, cuídense.

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