
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un locro de zapallito macre con arrocito y un churrasco montado. Para tomar pidió una jarrita con limonada heladita. “María, resulta realmente indignante la escena que todo el Perú vio, en la que un enfermo de tuberculosis tuvo que esperar atención médica acostado en el suelo del Hospital Sergio Bernales de Collique, como si fuera cualquier cosa. El paciente de 49 años no podía conseguir cama, pese a la gravedad de su estado, y estuvo varias horas quejándose sin que nadie se apiade.
Este hecho grafica en todas sus aristas el problema de la salud en el país, pero sobre todo la pésima gestión de los últimos gobiernos. Mientras se bota la plata en ese ‘elefante blanco’ que es Petroperú, en personal inútil en el Congreso y en regalar carrazos de alta gama en la Policía y las Fuerzas Armadas, no se puede dotar de más infraestructura a los nosocomios, de más médicos y de más tecnología.
Eso de que no hay dinero es mentira. Porque sí hay para contratar a las amigas del presidente, para que las mafias en el Callao se lleven millones en licitaciones amañadas o en construir un ¡club de playa! para los legisladores. Se hace patria no solo defendiendo nuestras fronteras, sino también brindando los mejores servicios a los ciudadanos, tratándolos con dignidad y no como animales, que es el caso de ese pobre hombre que soportó el frío del suelo del hospital por muchas horas.
De no haber sido por la denuncia en la prensa y en redes sociales, aún seguiría echado como un perro agravando su salud. Necesitamos una revolución en la política. Necesitamos estadistas, gente que ame el Perú, que trabaje por los demás y no para enriquecerse o hacer más grandes sus negocios. Necesitamos de gente honrada, trabajadora, que no se vaya a ver la Champions mientras en su región matan gente por no pagar cupos.
No necesitamos advenedizos ni improvisados, como Pedro Castillo, ni ladrones de siete suelas como Alejandro Toledo. Por eso, en estas próximas elecciones piensa antes de marcar tu voto. Después no te quejes. No votes por el mentiroso, el vago o el abiertamente ladrón”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








