
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de cabrito con frejoles. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, el Poder Judicial ordenó 24 meses de cárcel para el prófugo exgobernador regional del Callao, Ciro Castillo-Rojo, por corrupción. Se le atribuye ser el jefe de una organización criminal que direccionó más de un millón y medio de soles en obras para la provincia constitucional.
Pero la corrupción en el Callao no es de ahora. Viene de más atrás, desde las épocas de Alex Kouri, Félix Moreno y Juan Sotomayor. El primero fue condenado a cinco años de prisión en 2016 por delitos de corrupción y a pagar 26 millones de soles como reparación civil por el caso Convial del Callao. Y Moreno sigue preso.
Todos eran de la agrupación Chim Pum Callao. Las mafias se reparten las obras, las inflan, las hacen mal para ganar más y perjudican al pueblo. Como un ejemplo nomás está allí el hospital Carrión.
Está que se cae, sin medicinas, buenas salas de operación, equipos e instalaciones. Las autoridades dicen que falta plata para reconstruirla, pero bien que se la roban a montones. Digo todo esto porque las elecciones generales están a la vuelta de la esquina y necesitamos (es imperioso) elegir bien. Nada de caer en el canto de sirenas de los vivos que prometen todo y una vez en el poder llegan a robar.
A propósito de Ciro Castillo, el Poder Judicial también ordenó la captura de Jimmy Whu Cárdenas, exasesor del GORE Callao. La Policía lo sindica como el cerebro de la organización. Incluso, el juez del caso, Edie Solórzano Huaraz, ha denunciado que un familiar de este lo llamó para amenazarlo.
El esquema de corrupción funciona así, en la mayoría de casos: Previo a una elección aparecen los financistas de los candidatos que ponen el dinero para la campaña. Estos apoyan no a uno sino a varios. El ganador, una vez llegado al poder, les devuelve el ‘favor’ con obras direccionadas e infladas. Así, ‘todos ganan’.
Esto ya se ha vuelto costumbre en el Callao, donde uno pone el dedo y salta la pus, como decía el gran Manuel González Prada”. Bien dicho por Gary. Me voy, cuídense.








