
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un adobo de pavita, yuca sancochada, arroz y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita con chicha morada heladita. “María, gran historia la del joven Cristhian Mauricio Solórzano, quien luego de cuatro intentos fallidos, al final, a la quinta vez, logró ingresar a la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Y lo hizo ¡en primer lugar! Este muchacho es hijo de taxista y una bodeguera, y estudió año y medio becado en una academia. Mientras otros jóvenes hubieran tirado la toalla, Cristhian siguió adelante, perseveró y logró su sueño de estudiar para médico.
Es también el triunfo de la constancia, la disciplina y el sacrificio. Según dijo, en las últimas semanas repasó las lecciones todos los días. Medicina, en especial, es una de las carreras más solicitadas y esta vez San Marcos ofreció 108 vacantes para 4 mil 656 postulantes.
El Estado debe apoyar más la educación. Pero en lugar de eso, gasta el dinero que no abunda en un Congreso bicameral. Según se conoció, tener un Senado y una Cámara de diputados nos costará a los peruanos mil 700 millones de soles.
Para eso le quitaron mil 200 millones al sector educación. Claro, lo que quiere el lobby de las universidades es que las casas de estudio estatales colapsen, cierren para tener más clientes. Estudiar en el Perú cuesta mucho dinero y esfuerzo. Por eso, los jóvenes deben verse en el espejo de Cristhian Mauricio.
Si quieren tener una profesión deben sacrificarse, tener disciplina, un objetivo claro, esfuerzo y dedicación. Necesitamos de peruanos buenos, capaces y talentosos. Interpongamos la inteligencia y la honestidad a esta ola criminal que ahora mata pasajeros de combis. Y también a los políticos corruptos. Los países alcanzan la prosperidad atrayendo inversiones y desarrollando empresas que dan trabajo, pero sobre todo apoyando a la educación, la que innova, crea, desarrolla proyectos y transforma el mundo”. Bien dicho por Gary. Me voy, cuídense








