
El Chato Matta llegó al restaurante por un tiradito tricolor, su arrocito con mariscos y una limonadita heladita. “María, el gran Pancholón me timbró el jueves para bajarnos un roncito Cartavio XO en las rocas. Al día siguiente nos fuimos a su sauna privado donde el Chinito Richard y Nilson le ponen hierba fresca y cascarillas de naranja.
‘Chatito, la vida es una sola. Hoy estamos acá y mañana no sabemos, por eso no hay tiempo para estar triste. Papá, hay que hacerla bonita, dejar bien a los varones y gozar porque los años se pasan volando. Yo soy un hombre de mundo, he viajado a un montón de países y conocido muchas mujeres.
Tengo muchos años de caminante y ya aprendí a alejar a los malaleche y oportunistas que solo se me acercan por interés’. Mientras hablaba en la cámara de vapor repetía sus famosas frases: ‘Esta noche la hacemos’, ‘dame que te doy’, ‘abre que voy’, ‘campeono en una’, ‘la pampa es para todos’, ‘se lo regalo todito’ y ‘partidor que parte a partidor tiene mil años de perdón’...
‘Chatito —me dijo—, estoy enamorado de una chamita hermosa y tranquila. Mi bobo late por ella. Lo malo es que la tóxica no se me despega y ha puesto cámaras para vigilarme’.
‘Pancho —le dije—, pon algo de música para alegrar el ambiente’. Abrió la puerta de su camionetón negro, de lunas polarizadas, y puso salsa de la chalaca Masiel Málaga que la está rompiendo.
‘No digas no, que te conozco y sé cómo piensas/ No digas noooooo/ Por qué ya no, desde hace tiempo de amor no me hablas/ Usando el tiempo futuro, ya no/ Ya no sirve decirnos de nuevo, te quiero, amor/ Por qué tu sonreír/ cada mañana ya no es para mí/ Por qué no tengo ya nada de tiiiii...’

‘Chato —me siguió contando—, nunca pude hacer vida de casado. Quise ser fiel a la tóxica, pero me encontré con mi venequita y perdí la cabeza. La tóxica me quiere comer el cerebro.
‘Panchito —me dice—, cásate conmigo y no te vas a arrepentir’. Hicimos el amor, me quedé dormido y soñé que un abogado del Callao que me tiene envidia se llevaba a mi chamita”. Ese señor Pancholón es un cochino y sinvergüenza. Encima está mal de la próstata. Me voy, cuídense.
MÁS INFORMACIÓN:








