El abogado 'Pancholón' opina que la seria sobre su vida sería más vista que ‘La casa de papel’ o ‘Dark’.
El abogado 'Pancholón' opina que la seria sobre su vida sería más vista que ‘La casa de papel’ o ‘Dark’.

El Chato Matta llegó al restaurante por un pollito al horno con ensalada rusa, ají molido y una jarra con agua de maracuyá. “María, recibí un audio de ‘wasap’ del gran Pancholón, el abogado mujeriego que tiene miles y miles de amanecidas con mujeres a puro ron.

‘Chatito -me gritó-, baja al sauna, yo mismo soy, van a poner hierba fresca. Eso sí, ten cuidado con los envidiosos y malaleche’.

Fui y encontré a Pancho sazonado. Se había amanecido en La Posada con la grandota y estaba molido.

‘Chato, después de La Posada, el saunita es mi lugar favorito. Los años pasan volando, increíble que ya estamos en 2026, la vida me sonríe, ya me divorcié de una mala mujer, tengo un camionetón del año, dólares en mi billetera y bebitas que se acurrucan en este pechito, pero tengo pesadillas, estoy palteado’.

Se puso a cantar uno de sus temas preferidos, ‘El incomprendido’, en la voz del Moncho Rivera: ‘Yo, yo, yo, yo, creo que voy/ Solito a estar, cuando me muera/ He sido el incomprendido/ Ni tú ni nadie me ha querido tal como sooooy’.

‘Tú eres mi hermano y sabes que he tenido muchas mujeres y estoy en el top ten de los grandes. Encima, mi horóscopo chino, el del caballo, dice que me irá bien en el amor, pero las loquitas me persiguen y la próstata, que la tengo como una pelota de tenis, ya me está fallando. Me demoro para orinar y la vez pasada me dio taquicardia en La Posada.

Cada cierto tiempo me topo con alguna mujer que tiene una pelea de gatos en la cabeza. Una morocha desquiciada, la loca Cinthya, me acosaba al punto de que tuve que pedir garantías para mi vida. Me seguía y se aparecía en los bufetes de abogados donde trabajaba.

Enamoraba a mis amigos para que le informen de mí y nunca faltan los traidores, esos que te envidian. Una vez, en el hotel, amenazó con reventarme la copa de vino en la cara si yo no le firmaba un papel que había preparado, donde prometía separarme de mi esposa. Me abrí de ella para siempre.

Después apareció ‘La gata’. Fue a mi oficina con un pantalón apretadito. Llegó como cliente de mi socio, pero él no estaba y me clavó una mirada que me desnudó. ‘Doctor Pancholón, me han hablado mucho de usted. Podría hacerle una consultita, pero no sé cómo le voy a pagar’.

Al toque me la llevé a comer un cebiche a La Caleta de Chucuito y tomamos unas cervecitas. Dos horas después estábamos en el hotel. Pero cometí el error de pedir trago a la habitación. El licor la desquiciaba y me amenazaba. Por eso me voy a esconder. Esa loca es capaz de todo”. Pucha, ese señor Pancholón recibe su merecido por mujeriego. Ya está viejo y sigue más sinvergüenza y cochino. Me voy, cuídense.

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