La norma introduce modificaciones al régimen penal, incrementa las penas y amplía el alcance del delito a actividades conexas como el beneficio y el tráfico ilícito de recursos minerales. Foto: Andina.
La norma introduce modificaciones al régimen penal, incrementa las penas y amplía el alcance del delito a actividades conexas como el beneficio y el tráfico ilícito de recursos minerales. Foto: Andina.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín al pesto con su milanesa montada. Para tomar pidió una jarrita de refresco de maracuyá heladita.

María, desde la caída y muerte del narco mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, ese hermoso país es objeto de una violencia inusitada, con ataques a la propiedad pública y privada y el asesinato de policías y civiles inocentes.

Lo que pasa en la tierra de Cantinflas y Chespirito nos debe hacer reflexionar y preocupar porque esto se puede repetir en el Perú. Probablemente no con el narcotráfico, pero sí con la minería ilegal.

Y pongo como ejemplo a Pataz, en La Libertad, donde las bandas de mineros ilegales se dan el lujo de derribar torres de alta tensión y manejan un verdadero ejército privado. De a pocos, debido a la falta de autoridad y la poca reacción del Estado, se han ido apoderando de extensas zonas, incluso expulsando a empresas mineras legales.

Es más, actualmente están financiando a varios partidos y a candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados. Es decir, si los dejamos, en poco tiempo dirigirán el país.

Las imágenes que vienen de México muestran que los cárteles tienen vehículos blindados, artillería pesada y armamento de última generación, que ni siquiera algunos países tienen. Es decir, están casi al nivel del Ejército mexicano y por eso se les enfrenta de tú a tú.

No permitamos eso acá. Es preciso iniciar una guerra total con apoyo de Estados Unidos. Si los dejamos crecer, pronto ya no se podrá hacer nada. Y no hablo solo de la corrupción de autoridades y la violencia vinculada a la actividad minera ilegal, sino también a que estas mineras depredan el medio ambiente y atraen mafias de trata de personas.

No he escuchado ni leído nada de los candidatos sobre el tema. Parecería una prueba de que esos dineros turbios los están financiando.

¿Saben cuánto produce la minería ilegal de oro al año?: ¡Doce mil millones de dólares! Con ese dinero, se pueden romper voluntades y corromper autoridades bien fácil. Todavía estamos a tiempo”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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