Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un escabeche de bonito con una porción de arroz blanco y camotito. Para tomar pidió un jarrita con agua de Jamaica al tiempo. “María, estaba conversando con una colega periodista que se va a someter a una liposucción porque ha probados miles de dietas y no logra bajar de peso.
Le comenté que tenga cuidado y recordé el caso de la lamentable muerte de ‘Muñequita Milly’, la joven y prometedora cantante folclórica que decidió hacerse una lipoescultura con el conocido ‘doctor Fong’. Ella seguramente quería verse mejor para su público, pero todo salió mal y perdió la vida de manera absurda.
Ese caso quedó en nada. Creo que antes de someterse a una cirugía plástica hay que pensarlo bastante, pues toda operación conlleva un riesgo de muerte. Parte de la naturaleza de las personas es querer verse bien, hasta la ancianidad, y se entiende. No hay que olvidar que nuestra vida es lo más valioso y la estamos arriesgando. Entonces, hay que hacerlo siguiendo todos los protocolos de seguridad. Algunos consejos de los expertos:
Gary tiene razón. Toda precaución es poca cuando se trata de nuestra salud y de nuestra vida. Me voy, cuídense.
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