
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un lomo a lo pobre con su bistec jugoso, plátano y huevito frito. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada heladita. “María, el Poder Judicial confirmó la autorización para levantar el secreto bancario del expresidente Pedro Castillo y de un grupo de seis congresistas por el caso ‘Niños’.
Esto es muy importante para investigar las presuntas negociaciones ‘por lo bajo’ que habrían realizado dichos parlamentarios para proteger al exmandatario a cambio de obras en sus regiones.
Así, se señala que bloquearon investigaciones por corrupción del régimen dirigido por el profesor chotano. De probarse las tratativas ilegales, Castillo sería condenado por corrupción y no saldría de prisión en muy largo tiempo.
La izquierda, desde hace décadas, se muestra como ‘la reserva moral del país’ y tilda de corruptos y vendepatria a los partidos de derecha. Pero luego de Susana Villarán y Pedro Castillo se demostró que la corrupción y la ineptitud no tienen color ni bandera.
Los comunistas pueden ser igual o peor de corruptos que los de derecha o de centro. El proceso contra los ‘Niños’ es importante para que quede demostrada esa costumbre de algunos parlamentarios que por intereses propios apoyan a mandatarios corruptos sin importarles el país.
Antes de Pedro Pablo Kuczynski los gobernantes en general tenían una importante bancada parlamentaria que les permitía gobernar sin grandes oposiciones y con cierto margen de libertad.
Desde PPK, los presidentes son ‘rehenes’ del Congreso. Con el pretexto del ‘control político’, los legisladores pueden censurar ministros o gabinetes enteros, y vacar con demasiada facilidad por ‘permanente incapacidad moral’ a los inquilinos de Palacio de Gobierno.
Ya basta de esos personajes que ingresan a la política a exprimir al Estado para enriquecerse en tiempo récord. Nada les importa la gente pobre a la que engañan con mentiras enormes para obtener sus votos. Esos políticos dañan a la democracia”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








