
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pepián de choclo con adobo de cerdo y arrocito. Para tomar, pidió una jarrita de jugo de maracuyá. “María, triste y aleccionadora la historia de las jóvenes influencers Alexandra Salvatierra Elías (22) y Jimena Uriarte Castro (22), las ‘Hermanas Wilson’, quienes fueron detenidas en el aeropuerto Jorge Chávez cuando intentaban sacar del país, rumbo a Indonesia, tres kilos de droga. Las chicas eran conocidas en TikTok, donde subían videos de sus fiestas, joyas, vestidos de marca, viajes y otras demostraciones de riqueza. Ahora se enfrentan a una sentencia de entre 6 y 12 años por tráfico de drogas. Ellas fueron captadas por una mafia que se encarga de enviar cocaína y tusi al sudeste asiático, donde un kilo de estupefacientes llega a costar hasta 180 mil dólares. El caso de Alexandra y Jimena debe ser tomado como advertencia por los jóvenes.
Eviten malograr su vida por un puñado de dólares. Muchos se dejan impresionar con lo que encuentran en redes sociales. Muchos influencers presumen de una vida llena de lujos, autos de alta gama, joyas, viajes a lugares paradisíacos y ropa cara. Pero no se sabe lo que hay detrás. En el caso de las ‘Hermanas Wilson’, para financiar su alto costo de vida, tuvieron que ingresar al peligroso mundo del narcotráfico. No era el primer viaje que hacían. Por eso, repito: La única manera de progresar sin el peligro de terminar en la cárcel o el cementerio es trabajando de manera honrada.
Pero hay que ser disciplinados y esforzarse. Lo que viene fácil se va rápido. No hay que tomar atajos para tener dinero. Muchos de los videos en redes sociales esconden prostitución, lavado de dinero o cercanía con personajes ligados a mafias. Lo mejor es estudiar y trabajar. Y seguir siempre una regla de oro: Obedecer y respetar a los padres. Si quieres una casa, carro y lujos, trabaja fuerte. Pon un negocio, así sea chico, y hazlo crecer. Y si no, estudia y conviértete en el mejor de tu profesión. Así serás un ganador”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








