
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pollo al sillau con arrocito y papa en rodajas. Para tomar pidió una jarrita de jugo de maracuyá. “María, el diseñador nacional Jorge Luis Salinas acaparó la atención en el Milan Fashion Week, en Italia, el megaevento que reúne a los mejores modistos del mundo.
El artista llegó con una colección que toma como eje central la época virreinal. Su trabajo fue muy aplaudido y lo ha colocado en la cumbre de la moda internacional. Este logro es más que destacable porque Salinas salió desde abajo.
Es hijo de padres provincianos que llegaron a Lima para salir adelante. Ella costurera y él vendedor de menús. Tras conocerse, la pareja decidió emprender en el corazón de Gamarra. Hoy son dueños de varias tiendas en el emporio comercial, pero esto les costó sangre, sudor y lágrimas.
Con el apoyo de sus papás, Jorge Luis estudió en el Philadelphia College of Textiles & Science, Chicago, Estados Unidos. Al regresar puso su negocio en Gamarra y lanzó su propia marca: Emporium”.
“De a pocos, fue haciéndose conocido por sus innovadores diseños, que siempre utilizan fibra y motivos peruanos. En todo este tiempo, ha ganado diversos concursos, como el Internacional de la Semana de la Moda Masculina Inter Jeans en Colonia, Alemania, así como el Gen Art, en Nueva York.
Salinas es un ejemplo para los emprendedores. No hay techo, siempre se puede surgir con esfuerzo, innovación, sacrificio y talento. Hoy se codea con los mejores modistos italianos, franceses, alemanes o estadounidenses. Y es un gamarrino a carta cabal.
Para aquellos jóvenes que piensan que triunfar es imposible, allí está su trabajo. No son las drogas, la extorsión o el sicariato lo que te hará triunfar en la vida. Es el trabajo honesto, ese que hace que todos te admiren y que tus padres se sientan orgullosos. Y no solo en la moda, también en la comida, los negocios, la ciencia o la universidad. Los jóvenes deben entender que lo que vale realmente cuesta esfuerzo”. Me voy, cuídense.








