Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín saltado chifero y su wantancito con tamarindo. Para tomar pidió una jarrita con limonada heladita. “María, este domingo 12 de abril todos debemos ir a votar en las elecciones generales. No solo es un deber cívico, sino un acto de vital importancia para la democracia y la estabilidad económica del país.
Que no suceda como hace cinco años, cuando miles de ciudadanos, en especial de Lima y las principales ciudades de la costa, prefirieron irse a la playa, salir de viaje o quedarse a tomar cervezas en su casa y permitieron que un mediocre profesor como Pedro Castillo se pusiera la banda de presidente de la República. Eso no puede volver a pasar.
Luego de diez años de crisis política, necesitamos orden y tranquilidad. Y crecer. No permitamos que la minería ilegal, esa que es una mafia que contrata pistoleros, llegue al Congreso y al sillón de Pizarro”.
“Pedimos que, luego de muchos años, gente decente nos gobierne. Fuera los pericotes, los ‘niños’, los comepollo, violadores y tenderos. Después no se quejen de otro Pedro Castillo, ese que puso a procesados por terrorismo o corruptos en el Gabinete. De nosotros depende el futuro del país.
El 12 de abril levantémonos temprano, hagamos nuestra colita y votemos de manera responsable y a conciencia. Antes de marcar, piensa en qué le conviene al país, qué quisieras que tengan tus hijos o cómo te imaginas al Perú de aquí a cinco años. Hemos perdido demasiado tiempo.
De no haber tenido esta crisis política que ya lleva diez años, creceríamos a cinco por ciento anual. Seríamos un ‘tigre de Sudamérica’. Más aún con el precio de los minerales en alza. De haber tenido presidentes fuertes y capaces, no habría esta ola criminal, las extorsiones y secuestros.
Y menos hubiéramos abierto las fronteras a mafias como el ‘Tren de Aragua’. Tampoco habríamos permitido que el Congreso se convierta en el nido de lobistas, corruptos y peseteros que es. Por eso es que votemos a conciencia. Investigando a los candidatos y no marcar con el hígado. Eso no puede suceder”. Me voy, cuídense.
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