
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una cojinova frita con arrocito, yuca y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de limonada. “María, la prestigiosa revista Forbes acaba de designar al Perú como uno de los destinos de aventura que vale la pena visitar en 2026. Es ideal para todos los que buscan naturaleza, desafíos al aire libre y contacto auténtico con el entorno.
La publicación destaca a la Cordillera Blanca, en Áncash, como escenario emblemático del turismo de aventura en el país, con rutas de trekking de clase mundial y paisajes de alta montaña que no tienen comparación.
En temporadas pasadas, los World Travel Awards, conocidos como los ‘Oscar del turismo’, premiaron a nuestro país como Mejor Destino Cultural del Mundo (2018-2024), Mejor Destino Culinario (2012-2024) y a Machu Picchu como Mejor Atracción Turística (2017-2024). Qué orgullo. Realmente vivimos en una tierra soñada, en el país de la plenitud.
Tenemos mucho que ofrecer, además de esos emblemáticos lugares, como el Amazonas, el lago Titicaca, Ayacucho, la ciudad de las iglesias, Paracas, los manglares de Tumbes, el valle del Mantaro, Chavín de Huántar, el Cañón del Colca, las Líneas de Nasca, la laguna Huacachina, Kuélap, Choquequirao y mucho más. El Estado debe promover que los peruanos visiten estas maravillas, al menos las que están más cerca de sus domicilios. Así, con poca plata, pueden ir a esos lugares mágicos.
Por mi trabajo, yo he estado en muchos países de América y puedo dar fe de que como el Perú, no hay. Tenemos todo: costa, sierra, selva, además de vestigios de civilizaciones extraordinarias como el Tahuantinsuyo, Chavín, Chimú, Moche, Paracas, Wari y Tiahuanaco. Y encima nuestra comida es la mejor del planeta.
Cómo no vamos a estar orgullosos. Con Machu Picchu como nuestro emblema máximo. Encima, tenemos la selva amazónica. Y, como corolario, el mar inmenso y más rico que nos conecta con ese gran polo de desarrollo que es el Asia”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








