Josué Gutierrez, actual defensor del Pueblo.
Josué Gutierrez, actual defensor del Pueblo.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un sudadito de cojinova con arrocito blanco y ají molido. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada heladita. “María, cuando el Congreso nombró hace tres años al actual defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, todo el mundo se sorprendió, pues no era (ni es) un gran jurista, tampoco un abogado brillante ni tenía una carrera pública sobresaliente. Pero era funcional al poder. Cada vez que aparece es para defender a un ‘peso pesado en problemas’, nunca para sacar cara por el pueblo, los taxistas, choferes, bodegueros o policías asesinados por organizaciones criminales.

Lo último ha sido pedir al Poder Judicial ser considerado un ‘amicus curiae’ a favor de Vladimir Cerrón. Se trata de una figura jurídica que permite a terceros ajenos a un litigio presentar opiniones técnicas, argumentos jurídicos o información relevante ante un tribunal.

Sin embargo, el Sexto Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional lo denegó diciendo que la solicitud era ‘incompatible’. No es la primera vez que se involucra en juicios de personajes políticos. Hace unos meses lo hizo para favorecer a Daniel Urresti, condenado por el asesinato del periodista Hugo Bustíos.

También del expresidente Martín Vizcarra, preso en el penal de Barbadillo, y de la expremier Betssy Chávez, hoy asilada en la embajada de México. Esta actuación peculiar alimenta la hipótesis de que su elección fue el fruto de un pacto de poderes en el Congreso para utilizarlo cuando se le requiera.

Nunca se había visto esto. Que el defensor del Pueblo se inmiscuya en temas penales y a favor de personajes cuestionados es irregular. Eso alimenta la idea de que, en estas circunstancias, ya no se necesita una institución como esa, pues, como se sabe, sus resoluciones u opiniones no son vinculantes. Es decir, no sirven para efectos legales o prácticos. Su titular, por su peso, constituye entonces un actor político que en la actualidad es mal usado. Urge que el nuevo Parlamento bicameral reconstituya esa institución o la desaparezca”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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