El chato recuerda a Adelita: “Me salía con cada cosa. Era insaciable”.
El chato recuerda a Adelita: “Me salía con cada cosa. Era insaciable”.

El Chato Matta llegó al restaurante por una parihuela de corvina. Después se tomó una limonada de hierba buena. “María, me encontré con mi hermano Pancholón, amo y señor de la noche. Entre tragos recordé las amanecidas con el gordito.

‘Te entiendo, Panchito, yo también he llorado por amor y es de varones reconocerlo’. Puso música y sonó Brunella Torpoco con su mix de guarachas. ‘... No puedo vivir sin ti, mi angustiado corazón/ toditas las noches cariñito me las paso en vela, mi amor, porque en ti pensando, y por ti sufriendo/ vuelve pedacito de mi vida, yo te lo suplico, por Dios/ no hagas desdichado a mi corazóoooon…’.

Siempre me acuerdo de Adelita. Guapa, elegante y vestida de negro, como la canción. La primera noche, tras bailar un par de salsas pegaditas y de beber varios cubas libres, me arrastró afuera y paró un taxi.

‘Hace media hora -me dijo- esperaba que tú hagas lo que yo hago ahora, vamos al hotel’. Entré en demencia. Ella usó mi cabeza como un revólver”.

“Me salía con cada cosa. Era insaciable y tenía que huir del hotel porque no podía llegar de día a mi casa. Pero aparecía de madrugada borracho y mi pobre esposa me hacía terribles escenas de celos.

Yo creía que Adelita era solo mía, pero su amiga me contó la verdad: ‘Adelita está saliendo con un cholón lleno de oro’. Ella también estaba saliendo con un empresario transportista.

La encaré: ‘Eres de lo peor, no vales un peso’. Y ella me respondió: ‘Chato, yo merezco algo mejor que un hombre casado que no piensa en ningún futuro conmigo’.

Desde esa discusión desapareció. Confieso que la extrañaba y buscaba por los lugares donde gozábamos la vida loca. A los dos meses reapareció bella y misteriosa. Me confesó que había aceptado casarse con el transportista.

‘Sepárate de tu esposa y volvemos’, me decía. Pero qué iba a dejar a mi señora por una mujer de esa calaña”. Pucha, ese Chatito, con su cara de tranquilito, también es un tremendo mujeriego, pero no como el cochino y sinvergüenza de Pancholón. Me voy, cuídense.

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