
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un rico pollito al sillau con arrocito blanco. Para tomar pidió una jarrita con agua de maracuyá. “María, en esta campaña electoral algunos candidatos vienen presentando propuestas alucinantes o fuera de la realidad, lo que es un peligro para todos los peruanos. Hay quienes, como José Luna, plantean entregar 5 mil soles mensuales a cada peruano que nazca para que al cumplir los 18 años tengan más de 700 mil soles en su cuenta de ahorros. Otra postulante al Congreso promete construir un millón de viviendas en un año, pero no sabe cómo. También plantean canjear petróleo por deportaciones a Venezuela, a fin de solucionar el problema migratorio. Todas esas caen en el folclor y provocan risa.
Pero lo que preocupa bastante es la idea de al menos tres candidatos de izquierda, quienes pretenden meter mano a nuestras reservas internacionales para hacer ‘obras’ en el país. Es decir, buscan quitarle autoridad al Banco Central de Reserva. Esto es muy peligroso. Si algo ha funcionado bien en el Perú en los últimos veinte años es el control de nuestra moneda y la inflación.
Estos personajes buscan que haya caos, pobreza y atraso en el Perú, como en los años 80. Que lo sepan bien, la función principal del Banco Central de Reserva es preservar la estabilidad monetaria, lo que implica controlar la inflación y asegurar que la moneda nacional mantenga su valor.
Para lograr esto, regula nuestro sol y el crédito, emite billetes y monedas, y administra las reservas internacionales. Todo eso lo quieren echar por la borda. Nadie en el país desea terminar como Cuba o Venezuela con el cuento de ‘ayudar al pueblo’. Ciertamente el Perú necesita obras y generar más empleo, pero el problema no son las reservas, sino atraer inversiones, que no se vayan al bolsillo de los corruptos o que se apoye a elefantes blancos con los recursos, como Petroperú”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








