Manolo Rojas era muy alegre y solidario, siempre estaba con la chispa para hacer reír. (Foto: GEC)
Manolo Rojas era muy alegre y solidario, siempre estaba con la chispa para hacer reír. (Foto: GEC)

Mi amigo, el fotografo Gary, llegó al restaurante por un pollo a la olla con arroz y papitas fritas. Para tomar pidió una jarrita de hierbaluisa. “María, lamentable, penosa y sorpresiva la muerte el viernes del de un infarto fulminante en la puerta de su casa, en La Victoria. Por más que intentaron reanimarlo, no pudieron.

Cuentan quienes lo vieron en las últimas horas, que el huaralino ilustre se quejaba de dolor de cabeza. Su familia indicó que sufría de diabetes, hipertensión y problemas de hígado graso. En los últimos años había mejorado su dieta, hacía ejercicio y había dejado de consumir alcohol. Además, era un hombre muy trabajador. Aparte de su labor en una radio, no dejaba sus shows en vivo y también era compositor de cumbia.

Muy alegre y solidario, siempre estaba con la chispa para hacer reír. Cero polémicas de farándula, muy amigo de sus amigos, respetuoso y humilde con todos. Pero seguramente la procesión iba por dentro, su debilitado organismo dijo basta y se lo llevó de esa manera”.

“Por eso, las personas, en especial las que tienen más de 40 años, deben hacerse chequeos periódicos de salud. Medirse la glucosa, los triglicéridos, la hemoglobina y la frecuencia cardíaca. Pero, sobre todo, acudir al médico apenas se sienta un malestar, una dolencia que persista.

También abandonar los vicios, como el alcohol excesivo, el cigarro, las amanecidas, el estrés laboral y las peleas inútiles. Hay que vivir tranquilos, sin alborotarse, aprendiendo a perdonar y olvidar agravios.

Es bueno rezar, cantar, reír y divertirse con la familia y los amigos. Hay una verdad indiscutible: la vida es una sola. Disfrutemos a nuestros hijos, a nuestra pareja, a las amistades, el mundo, la música, el cine y la lectura. Hay que esforzarse por ser mejores personas.

Así que debemos ir al médico para mantener la salud, seguir sus instrucciones, llevar los tratamientos que se indiquen y no estresarse por nada. Debemos sonreír incluso cuando no haya motivos”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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