
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una tortilla de verduras con arroz chaufa. Para tomar pidió una jarrita de jugo de piña Golden heladita. “María, el estudio, el esfuerzo y el sacrificio son casi siempre garantía de éxito. Eso lo acaban de demostrar seis escolares quienes lograron los ocho primeros lugares del último examen de admisión a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Uno de ellos, Ángel Vilca, tiene solo 17 años y entró a la carrera de Ingeniería de Software. Según dijo, a los tres años aprendió a leer, a los seis ya sabía toda la tabla de multiplicación y elevaba al cuadrado mentalmente. A los ocho, terminó el libro de álgebra de Baldor.
Su rutina fue intensa. Se preparó desde tercero de secundaria. Empezaba a las 7 de la mañana y terminaba a las 6 de la tarde, con solo una hora para almorzar. Luego continuaba sus estudios en casa, donde repasaba ejercicios.
Antes de la UNI, había logrado el primer puesto en la Universidad Nacional Agraria La Molina y el segundo en la Universidad Nacional del Callao y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos”.
“Hijo de profesora e ingeniero, la vida le augura parabienes. Mientras otros muchachos eligen perder el tiempo, las drogas o la delincuencia, Ángel y sus otros compañeros prefieren el estudio. Ellos no solo son el orgullo de sus familias, sino que son personas valiosas para el país.
El Estado tiene que proteger y dar todas las facilidades a estos jóvenes para que se desarrollen. En lugar de gastar dinero en congresistas inútiles, en obras faraónicas y elefantes blancos como Petroperú, hay que apoyar a la educación.
Esta es la base del progreso. La empresa privada también tiene que decir presente. El mundo vive en estos momentos una revolución tecnológica que lo está cambiando todo de forma acelerada. No debemos perder ese tren.
El próximo Gobierno debe apoyar a la ciencia, la investigación, a las universidades. Pero no a esas de cartón que estafan a los chicos y a sus padres, sino a las verdaderas, las que producen y difunden conocimiento”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
MÁS INFORMACIÓN:








