Los asesinos de transportistas deberían ir a Challapalca.
Los asesinos de transportistas deberían ir a Challapalca.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín verde con su churrasco encima. Para tomar pidió una jarrita con agua de manzana. “María, vi las imágenes de la captura de esos malditos criminales venezolanos, ‘Los Occidentales’, que vivían en un búnker de San Martín de Porres y son acusados por la Policía de haber asesinado al chofer Simón Gómez de la línea 73 y otro de El Rápido.

Estas lacras se dedicaban a ser los sicarios de las organizaciones que extorsionan en Lima Norte. ¿Es justo que los peruanos honestos vivamos casi a diario esta pesadilla? Ojalá se pudran en Challapalca. ¿Qué hacer con esta ola criminal?

Todos los días la esforzada Policía captura a bandas avezadas y asesinos a sueldo, pero las extorsiones, sicariato, secuestros y asaltos no se detienen.

Ahora que tenemos buenas relaciones con Estados Unidos, a través del embajador Bernie Navarro, deberíamos reforzar la colaboración y que nos puedan apoyar con agentes especiales en crímenes. Mi opinión es que los delincuentes saben que si son capturados, el sistema, las leyes y la corrupción los van a proteger. Un fiscal los podría liberar con comparecencia, un juez darles una pena benigna y si llegan a la cárcel, allí vivirán a cuerpo de rey y seguirán con su labor delictiva.

La llegada de delincuentes extranjeros desde el 2020 hizo implosionar el nivel delictivo en nuestro país. Lo hizo más sangriento, avezado y despiadado. Ahora los hampones no dudan en matar. Incluso a niños, ancianos o mujeres. Ya perdieron todo miedo. Igual les da si los matan o los llevan a prisión. Debemos pensar en algo más.

Por ejemplo, enviarlos a El Salvador, donde no tengan contacto con el exterior. Sin mujeres, televisores, celulares y acceso a la luz del sol ya no serán los mismos. El nuevo gobierno tiene que acelerar esta propuesta. El hampa nos ha desbordado y seguirá creciendo. El pueblo está abandonado y no sabe cómo reaccionar. No podemos seguir así”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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