Cayó asesino de adolescente
Cayó asesino de adolescente

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz con mariscos y su quesito rallado encima. Para tomar pidió una jarrita con limonada frozen. “María, hace unos días el Tribunal Constitucional declaró que no se puede aplicar la norma que señala que los adolescentes de 16 y 17 años, inmersos en delitos graves como sicariato, extorsión y asaltos, sean juzgados como adultos.

Según dijo, son personas protegidas por tratados internacionales y la Constitución. Esta decisión, sin lugar a dudas, significa un retroceso en la lucha contra la criminalidad organizada. Y nos pone a pensar en que, debido a la grave violencia que padecemos, es preciso dar prioridad a la seguridad de la ciudadanía antes que a mandatos de personas que anteponen los derechos de los criminales a los de gente decente.

Ayer, el programa ‘Domingo al día’, de América Televisión, pasó el reportaje de un sicario de 18 años que mata desde los 15 y tiene en su haber nada menos que ¡once homicidios! ¿Ese sujeto debió ser tratado con guante de seda y enviado a un reformatorio antes de cumplir la mayoría de edad? ¡Por supuesto que no!

Debe haber mano dura con esas lacras irrecuperables que aterrorizan y son un gravísimo peligro para cualquier persona. Deben ser juzgados como adultos para proteger a la sociedad. En 1993, en Inglaterra, los menores Jon Venables y Robert Thompson, entonces de 10 años, asesinaron cruelmente a un niño de dos años. Luego de ser detenidos fueron juzgados como adultos. El tribunal dijo: si tuvieron la conciencia de matar a una persona deberían tenerla para asumir su responsabilidad.

Basta de romantizar a los adolescentes que delinquen de las peores maneras. No hablamos de un carterista, por ejemplo. Ciertos sujetos ideologizados que se han apoderado de los organismos internacionales, emiten desde ahí fallos que deben ser acatados por el mundo, sin distinción.

Es hora de defender a los peruanos de bien. Nuestro país es independiente y soberano. Estamos en guerra contra el hampa y no podemos regalarle espacios”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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