
Este Búho lee que el siniestro asesor de Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, fue condenado a veinte años de prisión por el caso ‘Sobres bomba’. Como se recuerda, la periodista de la revista Cambio fue asesinada la tarde del 10 de octubre de 1991, cuando era la jefa de Informaciones de ese semanario izquierdista.
La historia cuenta que la víctima recogió un paquete de periódicos en el local donde trabajaba y apenas dio unos pasos se escuchó una terrible explosión en el local ubicado en la avenida Petit Thouars, en Lince.
El rollo de diarios llevaba un cintillo activado a una pila y un detonador eléctrico. La joven murió en el acto. Se pensó que el atentado fue obra de Sendero Luminoso, pero luego las miradas se dirigieron a miembros del entonces Servicio de Inteligencia Nacional, que dirigía Montesinos.
Es evidente que morirá en prisión. Pero la historia de este sórdido personaje que ya está en la historia de la infamia del Perú es rica en cosas truculentas. Hace unos años, Jackeline Beltrán, la ‘Gatita’, la recordada amante del ‘Doc’, concedió una entrevista exclusiva para la cadena Telemundo.
La historia de la relación entre la bella estudiante de Aviación Comercial y el hombre más poderoso del país en la sombra ha sido escrita en ríos de tinta y hasta en libros, pero nunca Jackie había contado detalles a la prensa.
Pasó más de cuatro años presa en el penal de Mujeres de Chorrillos y sus careos con el ‘Doc’ fueron de antología. Una vez, una arrebatada Beltrán, con Montesinos sentado a no menos de un metro suyo, le gritó al honorable juez: ‘¡¡Por favor, haga hablar a este señor, que lo único que quiere es destruirme por despecho!!’.
Ese hombre, al que le decía ‘Señor’, le había construido un búnker inexpugnable con piscina, gimnasio, cocineros, mucamas, mayordomos y un escuadrón de seguridad en playa Arica, y le había comprado un departamento en Miraflores para su mamá.
Sobre el búnker y el hecho de que vivía como encerrada reveló: ‘Sí me incomodaba, pero lo soportaba por amor’. Montesinos, como todo militar, así estuviera en retiro, asistía a las más altas ceremonias sociales del Ejército con su esposa Trinidad Becerra. En la entrevista Jackie dijo: ‘Él estaba separado, eso me aseguró. Además, vivía en las instalaciones del SIN’.
¿Cómo se conocieron? La historia cuenta que Vladi enviaba a su fiel sabueso, el coronel Huamán, a recorrer los institutos de secretariado para ‘seleccionar material’ (las estudiantes más bellas) para que ‘practiquen’ en el SIN y así enamorarlas. Huamán lo sorprendió con una chica que estudiaba para aeromoza.
‘El problema es que está casada y tiene una niñita’, le dijo. Cuando la vio, el ‘Doc’ enloqueció. Comenzó a invitarla a salir. Según contó el propio esposo de la joven, la gota que derramó el vaso fue la madrugada en que un auto del SIN la recogió y ella se fue.
Como el marido le hizo lío cuando regresó, un auto oficial lo interceptó en una calle y lo hicieron subir. Allí -según contó él mismo- lo llevaron ante Montesinos, quien lo trató amablemente y se mostró interesado en los ‘gustitos’ de Jackie. El asunto es que, a la semana, el esposo viajaba a Estados Unidos con visa de trabajo por diez años.
Una parte muy interesante son los detalles de su fuga a Panamá, su retorno a Lima y cómo ella decidió abandonarlo. Increíblemente, el fallecido operador de los diarios ‘chicha’, Augusto Bresani, quien escribió el libro ‘Ocaso y persecución’, donde hizo sorprendentes revelaciones sobre el tema. Como se sabe, en su primera fuga el ‘Doc’ viaja en avión con Jackeline. Sin embargo, Panamá, por el roche, le niega el asilo.
Beltrán contó por primera vez lo que pasó: ‘Él me embarca en Panamá y me manda a Lima en un vuelo comercial, y regresa en uno militar, por su seguridad. Yo te llamo en Lima -me prometió- y luego me llamó, pero fue desde alta mar’.
En efecto, Vladi decidió huir por barco. Sus guardaespaldas lo trasladan a La Punta y conminan a José Lizier para que los lleve a Galápagos. Lizier se sorprendió cuando entró un hombre con una peluca y gorro: Era Montesinos y estaba acompañado de una mujer, Alicia Carranza, su ‘masajista’.
El ‘Doc’ andaba en su camarote encerrado, vomitando. El ‘capitán’ del barco rememora que hablaba solo de la Beltrán. Luego, de su teléfono satelital, la llamaba, gritaba, imploraba. Bresani escribe lo que le contó Lizier: ‘En el camarote de Montesinos se escuchaba como un murmullo: Gatita, esto va a pasar, todo volverá a ser igual... no me hagas esto’.
Al principio era un suave coloquio, después fue más áspero y agresivo: ‘No seas estúpida, esto es obra de mis enemigos políticos’. Ella le tiró el teléfono. Montesinos, sollozando, se quiso tirar por la borda, pero Lizier lo impidió. Ese hombre manejó por años desde las sombras el país. Alucinante. Apago el televisor.
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