Los presos más violentos deben ir a Challapalca.
Los presos más violentos deben ir a Challapalca.

Este Búho escribe indignado. Los noticieros muestran imágenes de ataques de malditos extorsionadores contra pequeñas empresas, bodegas, buses de transporte y otros negocios. Da rabia vivir en un país lleno de lacras y sicarios que no respetan la vida humana. Para colmo de males, el programa ‘Punto final’ emitió una imagen que deja muy mal parado al presidente, en una cita no registrada. Da mala espina. Hay que investigar más este caso.

Se viene un paro de choferes ya que los miserables ahora lanzan granadas a buses llenos de pasajeros. Falta inteligencia policial. Toda esta ola delincuencial se agravó desde la elección de Pedro Castillo, colocado en ese cargo por el prófugo Vladimir Cerrón, y Dina Boluarte fue la continuación de esta pesadilla que vivimos. Solo basta recordar su infame frase: ‘No contesten las llamadas de los extorsionadores’. Alucinante que lo diga una presidenta que fue felizmente vacada.

Pero los crímenes siguen aumentando. Y siempre lo repetiré: la izquierda nunca servirá para gobernar, solo vean lo que pasa en Cuba y Venezuela, donde la gente se muere de hambre. Estos miserables que disparan sin piedad a policías deberían recibir el mayor castigo. Son lacras irrecuperables para la sociedad. Psicópatas que no tienen cura. Por este tipo de crimen tan salvaje en algunos estados de los Estados Unidos serían condenados a la pena de muerte.

Deberían estar en un penal de máxima seguridad, como Challapalca, para que se mueran de frío, no tengan visitas y solo media hora de patio, y las demás horas estar encerrados en su celda unipersonal con solo un colchón de cemento y un bañito. También bloquear todo tipo de señal para celulares.

En Norteamérica, a los enemigos de la sociedad, a los condenados a cadena perpetua por asesinatos alevosos, terroristas o narcotráfico con muerte, los sepultan en prisiones de máxima seguridad, como al mafioso ‘capo de capos’ John Gotti, condenado a cadena perpetua, quien murió en la cárcel federal de Chicago; el ‘Chapo’ Joaquín Guzmán, sepultado en la prisión de Florence, Colorado, conocida como el ‘Alcatraz de las Montañas Rocosas’ o ‘Supermax’ (por ser la prisión de máxima seguridad más draconiana).

Esta prisión es el lugar al que han llegado los criminales más temidos condenados en Estados Unidos. Está construida para lo peor de lo peor en el sistema penitenciario, incluidos los reclusos más violentos, terroristas y narcos convictos. Muchos de los más de 400 reclusos pasan hasta 23 horas al día solos en celdas de concreto insonorizadas, sin ver la luz natural en recintos que miden 2 x 3 metros.

No puede ser posible que en el Perú los violadores, asesinos de niños, matapolicías, homicidas y secuestradores sean mantenidos en las cárceles por el Estado con plata de los impuestos de todos los peruanos.

Este columnista piensa que en el país debería haber más penales con las características de Challapalca. Porque desde los centros penitenciarios concentrados en las ciudades continúan los criminales con sus extorsiones, secuestros, robos e incluso sicariato por delivery. Una de las características de las penitenciarías de máxima vigilancia es que están diseñadas para que los presos sanguinarios e incorregibles concluyan su condena en aislamiento, porque son incapaces de coexistir pacíficamente, y sientan cada día el rigor de la disciplina.

Como en la película ‘Escape de Alcatraz’, cuando el carcelero les dice a los internos: ‘Nadie quiere que se mueran rápido. Eso no sería castigo. El castigo es que sufran hasta el último día de su condena’. Y que se vayan al infierno los defensores de los derechos humanos de los delincuentes. Apago el televisor.

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