
Este Búho asistió con atención a la caótica jornada electoral de ayer en la que Keiko Fujimori logró el primer lugar, mientras que nada está dicho aún en la lucha por el segundo puesto. Esta ubicación, y el pase a segunda vuelta, se la pelean voto a voto Rafael López Aliaga, Jorge Nieto, Ricardo Belmont, Roberto Sánchez, Alfonso López Chau y hasta Carlos Álvarez.
Es de destacar la masiva concurrencia de los ciudadanos desde bien temprano para cumplir con su deber cívico de votar. Lo negativo, y francamente sospechoso, fue la imperdonable demora de varias horas en la instalación de mesas de sufragio en numerosos locales porque no llegaba el material, como las cédulas, sellos, lapiceros y otros.
Miles de personas, incluidos ancianos, mujeres embarazadas, enfermos y minusválidos, esperaron hasta cinco horas o más bajo el sol a que abran los colegios, en medio del caos y justificados reclamos.
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, el inefable Piero Corvetto, es el principal responsable de este desmadre y no puede salir tan alegremente en televisión nacional a echarse aceite y decir que la culpable es una empresa contratada para la distribución del material.
Es la primera vez que ocurre algo así, porque no pasó ni en los años terribles de Sendero Luminoso. Todo esto empaña una elección que el Perú, polarizado, necesitaba más que nunca que sea transparente, sin grietas que dejen espacio a las dudas o sospechas. Pero el daño ya está hecho. Por eso, esto no se puede quedar así y Corvetto debe pagar las consecuencias.
Para paliar el problema, el Jurado Nacional de Elecciones decidió que hoy voten los más de 50 mil ciudadanos que ayer no pudieron hacerlo en los 13 colegios que no abrieron por falta del material electoral. ¿Pero qué pasa con el gran número de personas que no votaron tras esperar varias horas en los centros educativos que finalmente abrieron desde el mediodía? ¿Cuáles son los partidos más afectados por esta situación?
Más allá de estos vergonzosos hechos que una vez más ponen de manifiesto la irresponsabilidad e incapacidad de algunas de nuestras autoridades, se nos viene la segunda vuelta. Serán dos meses sumamente intensos en que la carrera por llegar a Palacio será sin tregua.
Los últimos cinco años han sido un tiempo perdido por gobiernos incapaces, comenzando por Pedro Castillo y seguido luego por su vicepresidenta y sucesora constitucional Dina Boluarte, después por José Jerí y José Balcázar.
Un lustro echado dolorosamente al tacho, cuando pudieron ser empleados para lograr un adecuado crecimiento de la economía que hubiera permitido la creación de nuevos puestos de trabajo formales para reducir la pobreza.
El país necesita que los peruanos hagamos un esfuerzo para apartar enconos, ideologías e ideas preconcebidas y votemos por la persona que consideremos con sinceridad que pueda hacer mejor las cosas. Uno de los principales problemas es enfrentar con decisión y valentía a la delincuencia y comenzar a derrotarla. Ya no podemos seguir aceptando que todos los días los malditos extorsionadores asesinen a balazos a choferes del transporte urbano y a sus pasajeros.
Eso es inconcebible en un país viable, pero acá ya lo hemos comenzado a normalizar, lo que es doblemente peligroso. Así que el próximo presidente o presidenta deberá ser una especie de Bukele, que es lo que gran parte de ciudadanos pide. En realidad, derrotar a la delincuencia es el punto de partida para el desarrollo del país, pues la inseguridad ciudadana mata a la fuerza de trabajo que son los emprendedores, choferes y comerciantes. Por ende, cierra negocios, acaba con los puestos de trabajo y aleja las inversiones chicas y grandes.
Qué empresario va a querer apostar su capital en un país donde tiene que pagar cupos o, de lo contrario, lo asesinan y dinamitan su empresa. Por eso, grandes firmas extranjeras no vienen y muchos peruanos deciden irse al extranjero.
Necesitamos un gobierno honesto que combata a la corrupción, que luche contra la minería ilegal y el narcotráfico que, lamentablemente, cada vez tienen más presencia en el Estado. Un ejemplo es el Congreso, donde hay sujetos que fungen de parlamentarios honestos, cuando en realidad son lacras financiadas por estas multimillonarias economías ilegales a las que sirven con leyes vergonzosas y criminales. El peruano honesto exige paz y más oportunidades para trabajar. Apago el televisor.
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