
Este Búho abre sus ojazos, mantiene la calma y espera con paciencia la confirmación oficial de los dos primeros lugares por la Presidencia del Perú. Es prácticamente un hecho que Keiko Fujimori estará en segunda vuelta, mientras que Rafael López Aliaga, hasta el cierre de esta edición, iba en segundo puesto, pero nada estaba dicho. Así que, como decía, solo queda esperar.
Pero este columnista da vueltas al tema en la cabeza y se me hace más evidente que la demora del domingo en la instalación de cientos de mesas de sufragio, en numerosos colegios de Lima, es muy sospechosa.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales, con su muy discutido jefe Piero Corvetto a la cabeza, no cumplió con su obligación de trasladar a tiempo el material electoral a los centros de votación. No se trata solo de los centros educativos que no abrieron sus puertas por ese motivo, sino que fueron muchos más los que sí abrieron pero después de varias horas de espera. Lo hicieron al mediodía y hasta a las 2 de la tarde.
Calculo que miles de personas, cansadas por la larga espera, decidieron irse a su casa. Así, dejaron de votar viejitos, enfermos, gente que tenía que trabajar y no podía esperar más, o los que se indignaron por el abuso.
La pregunta es: ¿Esta situación a qué candidatos afectó más? Es evidente que a Keiko Fujimori y a Rafael López Aliaga, cuyo mayor bolsón electoral está en Lima. López Aliaga, el mismo domingo, afirmó que le robaron 500 mil votos.
Corvetto es un tipo con amplia experiencia en estos procesos, y hasta ha sido veedor internacional en otros países, y por eso sorprende el doble lo sucedido. Así que me pregunto: cómo es que no ocurrió este caos en las demás regiones del país, incluso en las más alejadas, y sí en la misma capital, que es de donde partió todo el material al resto del Perú.
Otra duda: los colegios donde se votó fueron tomados desde el viernes por las autoridades, quienes sabían que el material no llegó ese día ni el sábado. Entonces, por qué no se actuó rápido para su traslado inmediato. Ante la urgencia, estoy seguro de que, por ejemplo, si pedían la ayuda de las Fuerzas Armadas, estas hubieran puesto sus vehículos a disposición.
Los problemas que vivimos el domingo, como lo apunté ayer, no ocurrieron ni en los oscuros años de Sendero Luminoso con sus letales ‘coches-bomba’. Pero sí pasaron con el señor Corvetto. En un intento de paliar el daño, el Jurado Nacional de Elecciones dispuso, en un hecho inédito, que ayer voten las más de cincuenta mil personas que no pudieron sufragar el domingo por los colegios que no abrieron.
Pero, increíblemente, ayer también se reportaron demoras en la llegada del material. Todo esto es un escándalo tan grande que la Fiscalía ya investiga a los funcionarios de la ONPE, e incluso un gerente fue detenido ayer por la Policía. Al parecer, se vienen más arrestos. Corvetto también está en la mira de la Fiscalía, de la Junta Nacional de Justicia y del Jurado Nacional de Elecciones. Muchos exigen que se vaya.
Pese a ello, al parecer estaría impedido por la ley de renunciar durante un proceso electoral en curso como el que estamos atravesando, pues la segunda vuelta se disputará el domingo 7 de junio.
Pero así como Rafael López Aliaga salió a denunciar que le robaron votos, también apareció Roberto Sánchez, quien, sentado a una mesa y disfrazado de Pedro Castillo con sombrero chotano, pidió que esperen la llegada de los votos del sur, que son a su favor.
A su lado estaban Antauro Humala, condenado a 19 años de prisión por el cobarde asesinato de cuatro policías en el ‘Andahuaylazo’; Iber Maraví, quien figura en los archivos de la Policía por atentados con dinamita en Ayacucho en los años ochenta; y Zaira Arias, la bochinchera y radicalizada izquierdista que hace escándalo a donde va.
Se ponen los pelos de punta de solo pensar lo que harían con la economía, con el país, si llegaran al poder. Sospecho que el desastre del gobierno de Castillo les quedaría chiquito. Apago el televisor.








