
Este Búho se indigna al conocer que los extorsionadores de la sanguinaria red criminal ‘La Confederación’, que están encerrados en el penal Ancón I, hayan montado allí ¡un ‘locutorio’ y alquilaban celulares con internet a otros presos! Encima, hasta tenían un laboratorio de droga. Esto ya sobrepasó todos los límites y demuestra el alto grado de corrupción existente en nuestras cárceles.
Desde ese bien montado ‘locutorio’ con routers cuántos asesinatos habrán sido ordenados. Cuántos secuestros, extorsiones y asaltos. Este es un motivo más para intervenir los penales y hacer cambios drásticos. Privatizarlos o entregarlos a los militares, pero algo se debe hacer ya, porque no puede continuar este fallido sistema carcelario donde los delincuentes mandan.
Ahora que se habla de construir más prisiones de máxima seguridad y hasta de reabrir la isla penal El Frontón, no puedo pasar por alto que la historia de esa cárcel es tenebrosa y sangrienta. La prisión se edificó en la pequeña isla que está al costado de la isla San Lorenzo, a siete kilómetros de la costa del Callao.
Durante la colonia fue utilizada como refugio por piratas y filibusteros que intentaban saquear el puerto del Callao. Así, junto a la isla San Lorenzo, fue lugar de descanso de la flota española que intentó invadir el Callao en 1865, durante la guerra con España.
En 1917, durante el segundo gobierno del presidente José Pardo, se construyó en esa isla de un kilómetro una prisión para encarcelar a los más avezados y peligrosos delincuentes. A El Frontón sus presos lo conocían como ‘El Cerro’.
Las correntadas traicioneras que rodeaban al banco de arena conocido como ‘el camotal’ hacían que cualquier preso que intentara fugar terminara absorbido por las aguas y muriera ahogado. El expresidente Augusto B. Leguía, luego de ser derrocado y condenado, fue enviado allí. Las dictaduras de Benavides y Odría también llenaron sus mazmorras de militantes apristas y comunistas.
Hasta el dueño del diario ‘La Prensa’, el acaudalado Pedro Beltrán, junto a varios de sus periodistas, fue preso y pasó unas ‘vacaciones’ en la isla, al igual que el entonces joven candidato progresista Fernando Belaunde Terry, quien gobernó dos veces el Perú. El arquitecto permaneció encerrado doce días, a inicios de los años sesenta, por encabezar en Arequipa una manifestación contra el segundo régimen de Manuel Prado Ugarteche.
Por esa temible cárcel también pasó Luis D’Unián Dulanto, el célebre ‘Tatán’, el hampón más famoso de la década de 1950, quien conquistó el corazón de muchas mujeres por su elegancia y ‘caballerosidad’. Cuentan que el delincuente de Barrios Altos mató en la isla al preso ‘La Samba’ cuando este se encontraba durmiendo. Le echó kerosene y le prendió fuego.
Nunca se supo por qué lo asesinó. De ahí fue llevado a la Cárcel Central de Varones (Panóptico) para ser juzgado y cuando llega ‘La China Peralta’, un ladrón y asesino homosexual, amante de ‘La Samba’, mata a cuchillazos a ‘Tatán’ y es enviado de castigo a El Frontón.
Luego, uno de los lugartenientes de ‘Tatán’, el ‘Gavilán’ Cortez, comete un asalto a propósito para que lo envíen a la isla. Y en un duelo a sable mata al peligroso homosexual. Era la ley de los criminales.
Pero, sin lugar a dudas, el suceso que más recuerdan los peruanos sobre El Frontón es el motín de los terroristas de Sendero Luminoso, el 18 y 19 de junio de 1986, en el primer gobierno de Alan García. Todo empezó en el llamado Pabellón Azul de los senderistas, donde tomaron de rehenes a varios guardias republicanos, les arrebataron sus armas de fuego y ocuparon los túneles, trincheras y fortificaciones que durante meses habían construido con total impunidad.
Fue en ese momento que la Marina de Guerra, cuya base está muy cerca de El Frontón, los conminó a rendirse, pero los subversivos respondieron con las armas de los republicanos y causaron una baja entre los marinos. Entonces el presidente García dio la orden de atacar.
Las fuerzas del orden utilizaron dinamita, bazucas, granadas y explosivos de alto poder. El enfrentamiento duró horas y fue muy bien recreado en el filme ‘Alias La Gringa’ (1987), de Chicho Durant, con Germán Gonzales. Terminó con la muerte de cinco marinos y 118 terroristas, y 34 subversivos capturados. Hoy la isla solo es vista desde lejos por los turistas, quienes aseguran que se oyen cánticos fantasmales provenientes de sus muros derruidos. Apago el televisor.
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