'Los golpistas', el nuevo libro de Jaime Bayly.
'Los golpistas', el nuevo libro de Jaime Bayly.

Este Búho se ha deleitado con el último libro que publicó el periodista La obra de Bayly retrata un episodio rocambolesco en la vida política del dictadorzuelo venezolano Hugo Chávez, cuando sufrió un golpe de Estado que apenas duró ¡¡3 días!! El ‘Tío terrible’, con ese estilo travieso y mordaz que lo caracteriza, recurre a la literatura para reproducir episodios en esos días de zozobra y caos que sacudieron Venezuela el 11 de abril de 2002.

Se trata de un libro en donde personajes como el mismo Chávez, Nicolás Maduro o Fidel Castro, son bajados de su trono y puestos al llano como simples mortales. Entonces, el escritor peruano los caricaturiza como hombres -además de siniestros y pervertidos- inseguros y temerosos.

Para nadie es secreto que Bayly fue un crítico acérrimo de estos dictadores, y desde esta perspectiva los ‘dibuja’ en casi 250 páginas. El libro entrelaza el ascenso político de Chávez con el golpe de Estado que sufrió en 2002, cuando un sector militar depuso al sátrapa de su cargo, lo encerró y casi lo fusila.

El libro empieza con los generales exigiéndole al autoproclamado ‘sucesor’ de Bolívar que firme su renuncia. Además de ordenar una masacre, Chávez es acusado de querer imponer una dictadura comunista. Este se niega a renunciar. “¡No firmo nada, carajo! ¡No renuncio ni renunciaré! ¡Soy el presidente constitucional de este país!”.

Entonces se abren varios dilemas, si dejar vivir o matar al prisionero y quién debe asumir la presidencia. Los hechos de abril de 2002 se tejen junto con capítulos en los que Bayly esboza la biografía del militar.

Por ejemplo, narra la visita que, como cadete, hizo Chávez al Perú. En esa visita, un joven calenturiento se enamora de una guapa chalaca y con ese verbo florido y rimbombante logra enamorarla y en un ‘escarabajo’ rojo la lleva a La Punta.

Allí el ‘francotirador’ hace uso de su genialidad narrativa y condimenta la escena. “Chávez se pasa al asiento trasero y besa a Nélida. Con gran dificultad, vence gradualmente la resistencia de la joven, sus defensas, sus reservas de decencia moral. Nélida no quiere quitarse la ropa, pero Chávez la acaricia, la besa y le dice incendios al oído. Por fin Nélida se abandona a los bríos del cadete y se monta a horcajadas sobre él, quien le dice: ‘Sí, Nélida, sí. ¡Esta será nuestra batalla de La Punta, carajo!’”.

Volviendo al golpe del 2002, el dilema de si matar o dejar huir a Chávez a Cuba se convierte en un verdadero problema, pues los golpistas evalúan las consecuencias. Si lo matan, los seguidores chavistas pueden incendiar el Palacio de Miraflores y si lo dejan escapar a Cuba desde allá podría organizar su retorno para recuperar el poder.

En ese trajín, interviene la figura de Fidel Castro, para exigir la liberación de su ‘hijo putativo’ y la restitución de su cargo, y sin importarle nada amenaza de muerte a los generales y les exige cuidar la vida de Hugo. Bayly también recrea esa ‘hermandad’ entre Fidel y Chávez, una hermandad cimentada en la coincidencia de sus pensamientos autócratas. “El pueblo es una hembra, Hugo, dijo Fidel y bebió un sorbo de Chivas Regal. Al pueblo tienes que seducirlo, tienes que hablarle bonito, tienes que hacerle promesas dulces, ¿comprendes?... Y luego, cuando el pueblo hembra elige que seas su macho, elige que seas su presidente, entonces tú, como macho, te vas a singar al pueblo hembra, ¿entiendes”.

En ese vacío de poder, porque los golpistas tampoco se ponen de acuerdo en quién debería asumir la presidencia –hay una guerra de egos también entre militares y empresarios-, se van confabulando traiciones y rescates. A pesar de ser un dictador, Chávez cuenta con respaldo popular y, además, apoyo de un sector de las Fuerzas Armadas.

Mientras es prisionero, Bayly lo ridiculiza como un llorón, temeroso y cobarde. Tan igual como su sucesor Nicolás Maduro, a quien describe como: “Un hombre grande, gordo, voluminoso, de casi dos metros de altura y bigotes negros, echado en la bañera, escondiéndose como un mamut en una madriguera que le quedaba estrecha”.

Cuando parece que la suerte está echada para el comandante y su inevitable destino es la muerte, pide confesarse. En esta escena revela pecados abominables e imperdonables que hacen asquear al cura que lo confiesa. Finalmente, después de tres días Chávez es rescatado y regresa a su cargo, con sangre en los ojos, más convencido de sus ideales comunistas.

El libro está matizado con el humor criollo de Bayly, pero también de crítica hacia el poder militar, religioso y económico. Hay escenas muy divertidas como la prueba rectal que le hacen a Chávez en Cuba, pero no daré más detalles porque deben leer el libro. Después de ‘Los genios’, el escritor entrega ‘Los golpistas’ bajo el sello de Revuelta Editores. El ‘Tío terrible’ sigue con la chispa y no decepciona. Apago el televisor.

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