Recordado debate entre Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori. (Foto: Difusión)
Recordado debate entre Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori. (Foto: Difusión)

Este Búho, como buen periodista, estuvo ayer atento a la primera jornada de debates de los candidatos presidenciales. En esta etapa, muchos electores deciden sus votos y los ‘golpes’ entre los aspirantes a la Presidencia pueden tener el efecto de un nocaut, como el que le dijo en su cara Yonhy Lescano a Alfonso López Chau: “Usted le ha mentido al país, pues estuvo preso por asalto y robo”. O lo que: “Usted lidera una organización criminal y tiene esa formación al vincularse a los narcotraficantes, a los Sánchez Paredes… y utiliza su universidad como ‘lavandería’”. Remeció el local...

Recuerdo que un debate que marcó un antes y un después fue el de Alberto Fujimori y el novelista Mario Vargas Llosa en 1990. Cómo el ‘Chinito del tractor’ le ganó esa recordada elección. El novelista partió como favorito para arrasar en aquella campaña. Fue complicado llegar a ese contrapunto porque Fujimori no quería debatir. Inclusive, la semana previa a la fecha pactada para la confrontación, la gente de Cambio 90 advirtió al Jurado que su candidato no iba a presentarse porque ‘se había intoxicado al comer bacalao en Semana Santa’.

El Centro Cívico, hoy Real Plaza del Centro de Lima, fue el escenario y el moderador escogido entre el periodismo fue Güido Lombardi. Alberto Fujimori llegó tenso. Lombardi recuerda el primer contratiempo que le tocó sortear. Antes de empezar, un dirigente de Cambio 90 sacó un banquito y lo colocó detrás del atrio de su candidato.

El objetivo era que el ‘Chino’ se parara sobre ese objeto para equiparar la estatura de su rival, que le llevaba más de una cabeza. Pedro Cateriano, en aquella época de Libertad, protestó con Lombardi y el moderador pidió a Fujimori y su comitiva que sacaran dicho taburete. Pero el ‘Chino’ y su gente se hicieron los locos. Ya iba a empezar el debate y Fujimori se iba a parar en la banqueta, pero llegó corriendo Cateriano y saltó con toda su humanidad sobre ella, destruyéndola. Ese detalle no se vio por televisión.

Mario Vargas Llosa, canchero, exponía sin necesidad de leer. Alberto Fujimori leía palabra por palabra. El escritor desarrollaba sus propuestas con desenvoltura, estaba en su hábitat. Después contaría que se había entrenado días antes, que Fujimori, desesperado, empezó su estrategia de ‘ensuciar’ el debate, que después se sabría la diseñó el sociólogo Francisco Loayza, el mismo que inventó ‘la intoxicación del bacalao’.

Comenzó a ningunear al escritor llamándolo ‘señor Vargas’, ignorando su apellido materno, Llosa. Y luego lanzó el golpe bajo: “Usted, señor Mario Vargas Llosa, confesó que fumó marihuana a los 14 años. Eso lo descalifica moralmente para ser presidente”. El rector lo llamaba ‘marihuanero’ ante millones de televidentes.

Vargas Llosa minimizó el hecho, argumentando que fue una primera vez como curiosidad juvenil y allí recién contraatacó: “Usted llevó a una candidata, Madame Carmelí, que fue condenada a diez años de prisión por narcotráfico”.

Pero Alberto Fujimori se ciñó a la estrategia de atacar, no dejar que Mario Vargas Llosa se explayara en su ambicioso programa. “Usted representa a los ricos, que ya estuvieron en el gobierno. Además, va a aplicar una política de shock contra los más pobres”.

Vargas Llosa, un candidato al que no le gustaba mentir, sostuvo que, efectivamente, “la política de hiperinflación del gobierno del señor García, que lo apoya a usted, destruyó la economía y hay que reactivarla con medidas realistas. Pero tenemos un ambicioso plan de ayuda social para proteger a los más pobres con la sinceración de precios”.

“¡Ya ven, el señor Mario Vargas Llosa hará shock!”, dijo. El tiempo le daría la razón al escritor y dejaría como ‘Pinocho’ a Alberto Fujimori. El ministro de Cambio 90, Hurtado Miller, lanzó el ‘shock’ y tuvo terribles repercusiones entre los más pobres, porque no habían diseñado ninguna política de ayuda social para paliar los estragos que causó en los pobres ese brutal ‘sinceramiento de precios’.

Vargas Llosa no podía explayarse en propuestas porque tenía que desbaratar los ataques de su rival. “Usted ya no parece tan samurái”, le dijo porque Fujimori salía en diarios con kimono y espada de guerrero japonés. El escritor debía destrozar a Fujimori para revertir la tendencia, pero solo logró ganarle por 1-O, que no le alcanzó, y el ingeniero ganó la Presidencia de la República. Apago el televisor.

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